En una ceremonia eucarística de fe y gratitud, cincuenta y cinco nuevos médicos especialistas, graduados de la generación 2025 “Dra. Oralia Sandoval Guerrero”, todos formados en el Hospital General de Culiacán IMSS-Bienestar “Dr. Bernardo J. Gastélum”, dieron gracias a Dios por permitirles culminar su preparación profesional.
Los egresados se especializaron, en esta unidad médica, en anatomía patológica, anestesiología, cirugía general, cirugía plástica reconstructiva, imagenología diagnóstica y terapéutica, medicina del enfermo en estado crítico, medicina interna, nefrología, neumología, oftalmología, otorrinolaringología, psiquiatría, traumatología y ortopedia, urgencias y urología.
La homilía se llevó a cabo en un ambiente de unión y reflexión sobre los valores y principios que nos guían como seres humanos.

La Misa de Acción de Gracias tuvo lugar en el auditorio del nuevo Hospital General de Culiacán, que recibió -con un aforo completo- a familiares y amistades de los nuevos profesionistas que escucharon el mensaje por parte del sacerdote Jesús Esteban Robles Sánchez: “En este día tan especial damos gracias a Dios por el don de la amistad, de la sabiduría. Esa sabiduría que va pasando de generación en generación”, dijo.
“Hoy es día de agradecer por los esfuerzos, tanto de quienes acompañaron, como de los acompañados, por su dedicación y también por la familia, papás, esposas, hijos, de quienes han logrado este paso en su carrera, para que sigan apoyándose mutuamente”, expuso. “Esa sabiduría viene de Dios”.
“Concédenos -pidió en sus plegarias- que las labores que llevamos a cabo contribuyan al mejoramiento de nuestra vida, a la salud, al progreso y sirvan por tu bondad a la extensión del reino de Cristo”.
Participaron en las lecturas la madrina de la generación, Dra. Oralia Sandoval Guerrero, y la médica graduada de nefrología Dra. Samantha Conchita Moreno Díaz.
En sus lecturas recordaron que hay amigos que te acompañan a comer, pero nunca se aparecen a la hora de las penas. “Cuando te va bien, están contigo; cuando te va mal, huyen de ti”, leyeron. “El amigo fiel es un refugio que da seguridad, el que lo encuentra ha encontrado un tesoro”.
El presbítero Esteban Robles destacó el maravilloso valor de la familia y la manera en que apoya los sueños de un familiar por una vocación tan bella como es la medicina, pero que requiere de esfuerzo, dedicación y privaciones.
“Es un orgullo para toda la familia tener a alguien que es médico”, afirmó. “Porque no solo son sus manos, sino sus conocimientos y sabiduría que brinda la experiencia de vida y la relación humana con los demás, con esa gran oportunidad de dar alivio, salud, consuelo y esperanza”.
Destacó la empatía, puesto que cuando alguien va con un médico, como pasa con un sacerdote, le avienta todo su arsenal y costal de penas y alegrías, al recordar que muchos de los males de la actualidad son emocionales, del alma.
Al referirse a la lectura del amigo fiel, sostuvo que el médico está llamado a ser ese amigo fiel para quien sufre. “El médico es un refugio para quien se encuentra en la fragilidad de la enfermedad”, dijo. “Eso lo hace instrumento de amor y de la misericordia de Dios”.
Jesús Esteban Robles Sánchez subrayó que todos en la enfermedad somos iguales porque, en humildad, buscamos salud, esperanza y amor, al destacar el pasaje bíblico del buen samaritano que se acerca al que sufre y lo sana, pero que no solo cura la enfermedad física, sino que también devuelve la esperanza y brinda seguridad y dignidad. “Cuando aliviamos la dignidad del ser humano será más fácil curar lo demás”, asentó.
“Sean ustedes -expresó dirigiéndose a los nuevos especialistas- médicos con una mirada integral donde no solo atiendan cuerpos, sino también reconforten almas. No teman llevar su fe a su ejercicio profesional”.
Expuso que en ocasiones el vaivén de la vida les aleja de las cuestiones espirituales y los hace tomar en cuenta solamente lo biológico, pero “todos hemos tenido o una mamá o una abuela que han orado por nosotros y que nos hacen estar en el aquí y ahora”.
“En algún momento esa luz especial llegará en cada uno de sus corazones. Por eso, no teman rezar por sus pacientes. No teman encomendarse a Dios antes de una cirugía o pedir la luz en un diagnóstico difícil. Recuerden que su conocimiento es un don. Pero la vida siempre está en manos del creador”, precisó, al desear fortaleza y sabiduría en el corazón lleno de amor del médico, para que sea instrumento de misericordia y salud para el pueblo.
Esteban Robles alzó sus oraciones por el Hospital General de Culiacán, unidad que durante estos 35 años de vida institucional se ha caracterizado por ser el centro de referencia más emblemático de la salud pública en Sinaloa para la población que requiere una atención médica, humana y de calidad.
“Una institución que ha dado el conocimiento, la experiencia a cada uno de ustedes como especialistas”, comentó al pedir también por la paz en Sinaloa.
Algunas personas recibieron el sacramento al recibir la hostia consagrada mientras el arte y la música de Marilyn Chairez Mendoza y Joaquín Vázquez amenizaban la misa de acción de gracias.
Al término de la celebración, la madrina de la generación, Dra. Oralia Sandoval Guerrero, ofreció una espléndida recepción en honor a sus estudiantes graduados en el comedor del hospital, al darles a cada uno obsequios consistentes en pan y botellas de vino con el recuerdo de una ocasión tan especial.
