Karezza, la nueva tendencia de sexo lento sin perseguir orgasmos

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Sexo lento sin buscar orgasmos, de eso se trata karezza, una nueva tendencia en el sexo. Entérate de todo.

La Karezza es una forma lenta y suave de tener sexo, que pretende profundizar las conexiones. ¿Intrigada? También lo estaba Krista McHarden…

Mi novio y yo disfrutamos de una vida sexual bastante… se podría decir, acrobática. Lo hemos hecho en coches, aviones, trenes, incluso barcos. Cogemos como si fuéramos actores de cine para adultos en una audición en la que se determinará los papeles más importantes de nuestras vidas, ¡y nos encanta! Así que cuando escuché que la Karezza estaba en pleno renacimiento, yo me sentí interesada.

La palabra “karezza” viene de la palabra italiana “carezza” (caricia), aunque el concepto existe desde al menos 1844 y es bien conocido en los círculos de educadores sexuales, apenas está entrando en los dormitorios (en el mío).

¿Y qué la hace interesante? Es un estilo de sexo afectuoso –y sin prisa– que enfatiza la conexión y el placer mutuo por encima de los orgasmos; estos se convierten en un delicioso extra, ya no ocupan el evento principal o el objetivo final.

Suena a desafío –al menos para mí–, porque no soy el tipo de persona a quien le gusta mirar profundamente a los ojos de mi pareja y llorar apacible mientras llego al clímax. Sin embargo, necesito descansos de mi extenuante actividad sexual y por ello, estoy animosa de investigar si realmente Karezza ayuda a conectar a un nivel más profundo. Entonces, ¿quién soy yo para no intentar acelerar las cosas?

CÓMO FUNCIONA

“Los movimientos de la Karezza suelen ser muy lentos, para no llegar al orgasmo”, nos explica Laurel Steinberg, doctora, sexóloga clínica y psicoterapeuta.

“En su lugar, acariciar, el abrazo y el roce son los objetivos”, asegura. No se trata del final, sino del viaje; el sexo con penetración podría ser la culminación, pero esto es todo sobre la construcción.

“Outercourse”, se podría decir. ¿La recompensa? Sensaciones de nivel superior. Como señala Michelle McGeough, investigadora sexual: “Nuestras vidas digitalmente sobreestimuladas han provocado que muchos de nosotros perdamos conexión con las partes más profundas de nosotros mismos”. Si das tiempo para amarse lentamente durante el sexo, puedes volver a estar en sintonía con tu pareja… también con tu propio cuerpo.

TÓMATELO CON CALMA

Mi novio y yo reservamos un sábado por la noche para poner The Weeknd, bajar las luces y probar la Karezza. Nos pusimos frente a frente e hicimos un pacto para no reírnos, por muy incómodos que nos sintiéramos. Luego pasamos una hora, completamente vestidos, solo besándonos y tocándonos suavemente. No tener prisa fue difícil al principio.

Pero sentir a través de los pantalones que se le ponía dura y luego no poder hacer nada al respecto fue frustrante, en el mejor sentido. Nos dimos masajes en los pies; pensé que me daría asco, pero estaba tan excitada que la mera visión de su piel desnuda me prendía. Poco a poco nos fuimos desnudando el uno al otro, rompíamos el contacto visual solo para localizar los botones y cierres necesarios.

Por primera vez en años, nos mirarnos de verdad, el uno al otro. Esto me hizo enloquecer, quería sentirlo deslizarse dentro de mí. Ya completamente desnudos, exploramos el cuerpo del otro con nuestros labios y dedos. Él pasó 10 minutos celestiales con su cabeza entre mis piernas. Nos besamos un poco más, haciendo pequeñas pausas para abrazarnos.

Cuando por fin tuvimos sexo con penetración en El misionero (cara a cara para mayor contacto visual), estábamos tan excitados que duró ¡un minuto! Los dos llegamos al clímax casi inmediatamente (sé que no es el objetivo), pero con toda la tensión sexual y sin la presión de venirse, simplemente sucedió. Después, nos abrazamos y acordamos que fue la experiencia sexual más intensa que habíamos tenido.

EL AFTER

Después de reflexionar sobre la experiencia, tengo algunos pensamientos. En primer lugar: ¡los besos son lo mejor, realmente se sienten deliciosos! La situación me trasladó a las sensaciones de cuando adolescente.

En segundo lugar: todo ese intenso contacto visual me hizo darme cuenta de que no suelo mirar de verdad a mi novio; me permitió recordar lo mucho que lo amo. Si pudiera embotellar ese sentimiento, sería rica al nivel de Elon Musk.

Karezza probablemente no es el mejor método para un martes casual por la noche, sin embargo, es una manera de comprobar o reconectar –si han estado separados–. Mi novio dijo que le encantó lo que sentimos después (aunque lo valoró como una pérdida de tiempo innegable). Dicho esto, no se convertirá en una ocurrencia nocturna, pero añadiré la Karezza a nuestro repertorio sexual, a partir de ahora.

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