‘Pueblo chico, infierno grande’

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Los que crecimos en un pueblo, sabemos que debemos ser muy cuidadosos con todas nuestras acciones, pues el “qué dirán” está en cualquier esquina, y estamos más expuestos al escrutinio público. Tal es el caso que se está viendo en el Ayuntamiento de El Fuerte, pues se está hundiendo en una crisis difícil de ocultar ante los ciudadanos de municipio y es un tema expuesto a nivel estatal.

El gobierno del alcalde Gildardo Leyva está llegando a un punto de inflexión, en el que debe reflexionar sobre los errores que ha cometido desde el inicio de su administración, pues los señalamientos y renuncias voluntarias y obligadas han marcado el primer semestre.

Vamos a los hechos…

Las miradas comenzaron a girarse al altaño municipio hace dos meses, cuando Gildardo Leyva pidió la renuncia del Tesorero, Fabián Cázarez González. Una muy mala señal, ya que es uno de los cargos más importantes en el Gabinete. Incluso, después de renunciar, el ahora exfuncionario hizo responsable al alcalde si algo le llegaba a pasar a él o su familia. A eso, se sumó la renuncia de la directora de Turismo.

Las semanas venideras estuvieron llenas de otros señalamientos de aviadores y despotismo, también el utilizar a elementos de la Policía Municipal para uso personal del secretario del Ayuntamiento y una sobrina del presidente municipal, quien se desempeña como directora del Sistema DIF Municipal. Otro reclamo fueron los “súper” sueldos de los principales funcionarios, pues en campaña e inicio del gobierno se prometió bajarlos, sin embargo los salarios que perciben han causado molestia en la ciudadanía.

Lo que detonó las críticas, fueron las declaraciones del alcalde sobre el gremio periodístico, al que tachó de mediocre, pues “ahora cualquier pendejo con celular se cree periodista”, así como que sería feliz si pudiera golpear a algunos de ellos. Lo que derivó en una queja ante Derechos Humanos y una denuncia ante la Fiscalía.

En la última semana, también se reportó la destitución de la esposa de Gildardo Leyva como presidenta del Sistema DIF, así como la de Yendi Ruiz como su asesora. Asimismo, acusaron la remoción arbitraria de miembros del Patronato de la Cruz Roja El Fuerte.

Lo que es indudable, es que los habitantes de El Fuerte están conscientes de todo lo que pasa en las oficinas del Ayuntamiento, mismo que piden un alto a la ingobernabilidad de la que son testigos y que ya es de conocimiento del gobernador Rubén Rocha Mora, en quien Gildardo Leyva de ha escudado.

La magia debe prevalecer…

El comienzo fue esperanzador, no hay duda en que El Fuerte volvió a ser foco del turismo en la región, con actividades artísticas y culturales que llamaban la atención, así como un aspecto más limpio de la diversas zonas que se pueden visitar. Acciones que se han visto manchadas por los escándalos.

Como fortense, no deseo que al actual gobierno le vaya mal. Todo buen ciudadano debe hacer lo que le corresponde para mejorar su entorno; también es nuestro deber señalar los errores y exigir a las autoridades que se corrijan

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