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jueves, diciembre 2, 2021

Especulación y Filosofía en la Empresa

El positivismo propone que las ciencias sociales deben de utilizar el método científico, heredado de Comte, quien pensaba que los fenómenos sociales deberían ser entendidos con igual rigor y método con el que se explican las ciencias exactas.

El cuestionamiento que hacen al positivismo radica en la complejidad del errático comportamiento humano. Esto obliga al investigador a trascender al positivismo, porque la exactitud de la matemática no alcanza a describir los atardeceres de la historia, los espacios ocultos de la psique y hasta las fronteras de la maldad y de la bondad humana.

A estas reflexiones se les suman varios filósofos que se reúnen en torno a una sola Teoría, a la que cada uno aporta un poco. La Teoría del Racionalismo crítico propone retomar la idea griega de la hermenéutica, entendida como la interpretación de los hechos o ideas.

Dilthey es quien aboga por que el estudio de la sociedad surja desde la interpretación del ecosistema social, de la circunstancia histórica que envuelve a cada hecho.

Adorno lo entiende así. Justifica a la hermenéutica desde el punto de vista más amplio posible. El método de las ciencias sociales debe preocuparse por leer el entorno, pero además aporta la idea de que debe de hacerse a través de un ejercicio dialéctico y entender las fuerzas que mueven el entorno social. 

Desde su punto de vista, la ciencia social es antes que otra cosa, un acercamiento que intenta desnudar al hombre, y colocarlo no solo como un ente único o como un microbio solitario ante la lente de un microscopio, sino como el animal social que decide, comparte, agrede y comparte con sus semejantes la misma condición de ente temporal e imperfecta.

Pero, además, Adorno advierte que utilizar un solo método para evaluar la complejidad humana, alejará a investigador de su propio objetivo, que es entender con la mayor claridad posible al objeto de estudio.

Considero que Adorno propone que el uso de la dialéctica como lo hizo Hegel originalmente. Es decir, estudiar que cambia en el hombre y en la sociedad desde la perspectiva histórica y también entender que es lo que no cambia en esencia, porque seguimos siendo los mismos, aunque pasen los años y las generaciones.

Sin lugar a dudas, Adorno utiliza las consideraciones más complejas para entender las discontinuidades en las sociedades humanas. Quiero decir que le molesta a este autor que se entienda a la historia como un flujo permanente de repeticiones de los mismos fenómenos. 

Adorno cree, a mi juicio, que cada hecho es distinto y que, aunque en esencia parezca similar a otro, la cultura y el contexto determina en mucho la explicación científica que el investigador pueda generar.

De ahí que sea imprescindible contar con métodos efectivamente rigurosos, pero con la flexibilidad necesaria para adaptarse a la lectura que se haga del entorno, como ya se ha dicho anteriormente.

¿Qué critico de Adorno? Creo que pondera demasiado el paisaje y olvida al objeto. Quiero decir que el ecosistema del fenómeno puede afectar al objeto, pero no cambia su esencia. 

El Ser humano es el mismo, y aunque evolucione el pensamiento colectivo, creo que en primera instancia este paso se logra por mantener el afán de sobrevivencia. Si, ese instinto tan primitivo que existe en cada individuo. 

Concibo, a la manera de Maquiavelo, que el Ser humano es por naturaleza malo, y que, si decide hacer el bien en sociedad, lo hace por un afán egoísta de sobrevivencia. Las luchas por la libertad a lo largo de la historia se quedaron muy lejos de los objetivos perseguidos y por el contrario, contribuyeron a la creación de más injusticias.

Esto no significa que la historia deba prescindir de ideales. Creo que los ideales y las ideas son motor de cambio, que permite que cada individuo aspire a elevar su vida. Pero las sociedades no funcionan así, puesto que las ideas no alimentan la bondad sino en algunas ocasiones.

De ahí que Popper me parezca más objetivo. Para Popper, lo que hay que estudiar son los problemas sociales y encontrar soluciones. Quizá me equivoque, pero ese pragmatismo me agrada.

Popper interpreta que no hay conocimiento, sino problemas. No hay percepción del objeto hasta que éste genera un discontinuo en la historia. Y este discontinuo es lo que nos provoca a estudiar y esto, finalmente, genera conocimiento.

Esta idea es absolutamente válida para mí. La política, por ejemplo, no surge por sí misma para ordenar a la sociedad. Surge porque las sociedades sucumben ante el desorden y ante el egoísmo de los individuos y así, para evitar la guerra se hace necesaria la diplomacia.

La catástrofe de un conflicto bélico solo puede ser evitada en la medida en que se resuelvan (y administren) los problemas sociales que la provocaron. Esta tensión entre el deber ser y lo que verdaderamente es, constituye el motor del conocimiento en las ciencias sociales.

De ahí que el Derecho construya conocimiento a través de la jurisprudencia, que no es otra cosa que la interpretación-adaptación-reinterpretación de la Ley. La adaptación de las leyes obedece a esa dinámica, a ese conflicto siempre permanente en las sociedades, que, como los individuos, aspiran al bien, pero sucumben ante el mal.

Otra cosa que me parece fascinante del pensamiento de Popper es su alabanza a la crítica como factor de conocimiento. La ciencia social es un ejercicio permanente de crítica porque sin ella, no se critican las soluciones que se proponen.

Esa esencia de cambio, ese conflicto entre visiones, esa capacidad de negar verdades absolutas, es para mí, la verdadera esencia de las ciencias sociales.

Esta idea no puede ser entendida bajo la óptica simplista de que cada investigador interpreta los hechos de manera diferente. Obedece más bien a la necesidad de entender que el discontinuo histórico es un accidente permanente, y ahora sí, Popper entiende el ejercicio de la hermenéutica como vital para acceder a soluciones distintas, que enriquezcan no solo la percepción del problema a resolver, sino también al conocimiento.

De ahí que el inductismo sea un procedimiento tan valioso para Popper. Porque el método inductista permite que las conjeturas del investigador nunca sean válidas sino se confrontan con la realidad.

El inductismo como experiencia aristotélica comprende la capacidad de hacer leyes generales a través de hechos particulares. 

Sin embargo, Popper entiende que en las ciencias sociales no siempre un hecho referirá leyes universales, si antes no se confronta con la experiencia. Esto es lo que lo llevó a elaborar el falsacionismo, como antídoto a las especulaciones del inductismo.

En la discusión entre Adorno y Popper, muchos filósofos han tomado partido. Unos a favor de los argumentos del primero y otros a favor del segundo. Pero es interesante retomar lo que hizo Pearce Williams.

Este autor refiere una crítica a ambos. Expresa que ninguno de los dos ha referido que es lo que debe de hacer la ciencia social y que no se puede argumentar una teoría filosófica bajo una fundamentación histórica.

Es razonable, pero no propone nada al respecto. Creo que la filosofía como madre de las ciencias, debe adaptarse a la exigencia de cada ciencia. Creo que el fenómeno social está basado en el continuo de la historia y que, desafortunadamente la ciencia social justifica su existencia por la existencia misma de la historia.

Y digo desafortunadamente, porque el objeto de la ciencia social debe ser brindar respuestas al ser humano sobre su pasado, pero también adaptarse al espacio de incertidumbre que constituye el futuro.

Lakatos me parece, refuerza en mucho la idea anterior, cuando refiere su crítica a Kunh, al retomar la idea del falsacionismo como generador de conocimiento social.

Este autor cuestiona esta intención de ubicar al avance de la ciencia únicamente en la psicología del descubridor, y no en el conocimiento previo que debió tener para elaborar teorías científicas o descubrimientos.

Retomo la frase de Newton cuando decía que él solo había sido “un pigmeo en hombros de gigantes”, refiriéndose a que, sin el trabajo de Galileo, Copérnico y Kepler, jamás habría descubierto la Ley de la Gravedad.

Lakhatos enriquece la obra de Popper, porque comprende que la evolución de la ciencia no es en grandes saltos, sino producto de un conocimiento acumulativo, que viene formándose lentamente y que espera para ser unido como en un rompecabezas.

Me parece muy interesante este concepto. Recuerdo haber leído una biografía de Einstein y de cómo consiguió desarrollar su Teoría de la Relatividad gracias a las geometrías de Riemman y las matemáticas avanzadas desarrolladas por Lobachevski y Hilbert. Y también la queja amarga de que jamás pudo concretar su teoría del campo unificado debido a que no existían matemáticas suficientes para lograrlo.

Finalmente, Feyerbarend construye una crítica tanto a Lakhatos y a Kunh, cuando contempla el concepto de la inconmensurabilidad de la ciencia, que determina que cuando dos ciencias no tienen un lenguaje teórico común, es difícil que puedan compararse.

El filósofo y poeta Arquíloco decía que «Mientras que el zorro sabe de muchas cosas para sobrevivir, el erizo sabe mucho de una sola cosa para lograrlo». 

Siglos más tarde, Isaiah Berlin toma ese ejemplo y organiza a los filósofos en dos tipos: los erizos, quienes simplifican la complejidad del mundo en una sola idea o sistema, mientras que los zorros no pueden organizar todo en un sistema, sino que, por el contrario, profundizan en cada tema encontrando puntos en común entre ellos. 

Del primer tipo, Platón es un ejemplo. Su sistema filosófico organiza a todos los temas en torno a un concepto: el de que todas las personas son almas que vienen al mundo a recordar cosas que ya sabían, pero olvidaron. Y eso se logra a través de la filosofía, que no sería sino un proceso para que recordemos el conocimiento mediante su búsqueda.

Por el contrario, Aristóteles representaría al segundo tipo de filósofos: sus tratados van a generar un nivel de profundización tremenda sobre muchas cosas: economía, historia, arte, belleza, música, entre otras cosas. Aristóteles comienza a encontrar puntos de coincidencia entre la música y las matemáticas, por ejemplo. O entre la geometría y la pintura.

Bien, pues siguiendo ese comparativo, hay empresas erizo, que han logrado hacer una sola cosa para simplificar un proceso: Amazon, por ejemplo. Ha podido organizar en torno a una plataforma a dos clientes: los que venden algo con los que necesitan comprar ese algo.

Por otro lado, hay empresas zorro, de las cuales Google sería un ejemplo. Porque por un lado se dedica al procesamiento de datos, pero esa información la utiliza para el desarrollo de publicidad, marketing, psicología social y modelos predictivos, apps y muchos más.

En la vida de toda empresa, hay momentos en que es importante adaptarse al cambio y construir esa transición, pues no siempre ser erizo es bueno, como tampoco ser zorro por siempre. 

Entonces, leer filosofía SÍ sirve para entender mejor el mundo de los negocios.

SIGUE A ÓSCAR RIVAS EN:

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Economista. Maestría en Negocios Globales por la Escuela de Negocios Darla Moore de la Universidad de Carolina del Sur. Maestría en Administración de Negocios por el Tecnológico de Monterrey. Egresado del Programa de Georgetown en liderazgo e innovación y del Curso Emerging Leaders de Executive Education de Harvard y del Programa de liderazgo y ciudades inteligentes de la Fundación Naumann, de Alemania. 

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