Durante una conversación reciente con la diputada local Martha Yolanda Dagnino Camacho hubo una idea que permaneció dando vueltas mucho después de terminada la charla. No habló de ganar una elección ni de conquistar un cargo. Habló de algo mucho más profundo: convertirse en la mejor presidenta municipal que haya tenido Guasave. No es una frase menor.
En un tiempo en el que abundan las promesas y escasean los gobiernos memorables, aspirar a trascender significa aceptar que el verdadero juicio no lo emiten las urnas, sino la memoria de los ciudadanos.
Hay aspiraciones que nacen de la ambición; otras, del recorrido. En política no basta con querer llegar; también importa cómo se llega. Hay quienes aparecen de pronto en el escenario, impulsados por las circunstancias o por el respaldo de un grupo. Y hay quienes construyen su camino peldaño a peldaño, convencidos de que el servicio público es una carrera de constancia antes que de oportunismo.
En el caso de Martha Dagnino, esa aspiración encuentra sustento en una trayectoria política que parece haber seguido una evolución natural. Fue síndica, después regidora y hoy es diputada local. Cada responsabilidad le ha permitido conocer una parte distinta del funcionamiento del gobierno y, sobre todo, fortalecer una relación permanente con la ciudadanía.
No ha construido su carrera desde el escritorio. Quienes la hemos observado durante años sabemos que su manera de hacer política ocurre en el territorio. Lo mismo se le encuentra recorriendo comunidades que atendiendo personalmente a quienes buscan una gestión. Responde llamadas, escucha problemas, mantiene contacto permanente con la gente y participa activamente en la vida cotidiana de Guasave.
Hace apenas unos días volvió a confirmarlo al recorrer un desfile repartiendo juguetes y pequeños obsequios entre niñas y niños. Más allá del gesto, lo importante fue la naturalidad con la que interactuó con las familias. Esa cercanía no parece producto de una estrategia electoral; forma parte de un estilo de hacer política que ha mantenido durante años.
No sorprende, entonces, que su nombre aparezca cada vez con mayor frecuencia en las conversaciones sobre la sucesión municipal de 2027. Diversas columnas la ubican entre los perfiles con mayores posibilidades dentro del Partido Verde y de una eventual alianza con Morena. Incluso la presentan como una de las figuras mejor posicionadas en caso de que el criterio de género favorezca una candidatura femenina, destacando su condición de empresaria, mujer de lucha, de trabajo constante y de presencia política consolidada.
Por supuesto, el escenario aún está lejos de definirse. La política tiene tiempos propios y las decisiones dependerán de alianzas, acuerdos y equilibrios internos. Sin embargo, existen trayectorias que parecen conducir de manera natural hacia una responsabilidad mayor. La de Martha Dagnino es una de ellas. Haber transitado por la sindicatura, la regiduría y el Congreso del Estado, dejando resultados en cada una de esas etapas, convierte su aspiración en algo más que un deseo personal: la coloca
como una posibilidad real dentro del tablero político.
Junto a ella también aparecen otros nombres que comienzan a perfilarse rumbo a la alcaldía de Guasave: Juan Carlos Villa Romero, Feliciano “Chano” Valle Sandoval, Enrique Alonso Covarrubias Hernández, Pedro “Pedrito” Flores Carvajal, Noé Molina Ortiz, Eleno Flores Carvajal, Aurelia Leal, Felicita Pompa Robles, Zulma Karina Gámez, Louis Alberto Jauss, Luis Antonio Quiñónez, Mónica López Hernández, Alba Virgen Montes Álvarez, Cuauhtémoc Sánchez, Gregorio “Goyo” Hernández, Fernando Cárdenas, Fito Lugo y Jorge Cázarez como posible perfil ciudadano.
La lista seguramente crecerá conforme se acerque el proceso electoral. Todos tienen derecho a aspirar y cada uno buscará construir su propia narrativa. Pero, si el punto de partida para medir las posibilidades fuera la experiencia acumulada, la cercanía cotidiana con la ciudadanía, el trabajo permanente en territorio y el respaldo popular construido durante años de servicio, hoy resulta difícil encontrar un perfil que reúna esas condiciones con la consistencia que ha logrado Martha Dagnino. Quizá por eso,
más que una aspiración, su eventual llegada a la presidencia municipal comienza a percibirse como la consecuencia natural de una trayectoria política que todavía tiene un capítulo por escribir.




