Hay fotografías políticas que muestran fuerza. Y la de este día, durante el festejo por los 87 años del PAN y el aniversario de la Independencia de México, dejó una postal que merece ser leída con detenimiento: priistas, panistas y pasistas juntos, conversando, compartiendo espacio y, sobre todo, dejando atrás —al menos por ahora— viejas diferencias.
Y en medio de esa escena apareció Mario Zamora con un mensaje que no fue precisamente de cortesía.
Fue una invitación.
Una invitación abierta a ciudadanos y partidos políticos que quieran cambiar el rumbo de Sinaloa.
“No podemos seguir como vamos”, planteó.
Y ahí está, quizá, la verdadera noticia.
Porque Mario Zamora no habló solamente del PRI. Habló de construir un frente amplio, de sumar a quienes no están del lado del gobierno y de buscar una candidatura común.
Pero hubo otro detalle que tampoco pasó desapercibido.
El oriundo de Los Mochis dijo estar dispuesto a participar, pero también a respaldar y acompañar a cualquier hombre o mujer que esté en mejores condiciones que él.
Eso, políticamente, abre la puerta a una negociación mucho más amplia.
Zamora aseguró que ha propuesto incluso un proceso interno de su partido, con urnas y diálogo, para definir quién puede encabezar una eventual candidatura común.
La pregunta entonces deja de ser si el PRI tiene posibilidades de competir solo.
La pregunta interesante es otra:
¿Qué podría ocurrir si el PRI logra construir una alianza real con PAN, PAS y eventualmente Movimiento Ciudadano?
Ahí el escenario comienza a cambiar.
Porque una cosa es medir a los partidos por separado y otra muy distinta sumar estructuras, liderazgos, operadores territoriales y votos que hoy están dispersos.
Y eso es precisamente lo que Morena debería estar observando con atención.
No se trata de cantar victoria antes de tiempo. Ni mucho menos de dar por construida una alianza que todavía está en pláticas.
Pero sería un error político subestimar lo que hoy empieza a cocinarse.
El PRI sinaloense ha vivido años difíciles. Ha perdido posiciones, espacios y buena parte del poder que alguna vez tuvo. Pero la política tiene una vieja costumbre: nunca da por muerto a nadie mientras existan urnas de por medio.
Y Mario Zamora parece haber entendido algo fundamental: para competir por el futuro no basta con defender las siglas del pasado. Para Mario sería su segunda competencia por la candidatura a gobernador de Sinaloa. Recordemos la pasada contienda, donde él se dice victorioso.
Hay que abrir la puerta.
Hoy se le vio con mayor fuerza, acompañado de actores de distintos partidos y hablando de un proyecto que pretende trascender colores.
¿Puede el PRI dar la sorpresa en 2027?
Sí.
Pero no por sí solo.
La verdadera sorpresa sería que lograra convertirse en uno de los ejes de un frente opositor amplio, competitivo y con una candidatura capaz de aglutinar a quienes hoy están buscando una alternativa.
Por ahora, son conversaciones.
Son acercamientos.
Son piezas que comienzan a acomodarse sobre el tablero.
Y en política, cuando las piezas empiezan a moverse con anticipación, más vale no distraerse.
Porque todavía falta mucho para 2027… pero algunas elecciones comienzan a ganarse mucho antes de que se abran las urnas.




