Charles Smith, de Brisbane, fue certificado por Guinness World Records como el abuelo primerizo de mayor edad jamás registrado.
Charles Smith tomó a la pequeña Isla en sus brazos y no quiso soltarla. Era su primera nieta, recién nacida, y él tenía 91 años. En ese momento no sabía que ese instante lo estaba convirtiendo en el abuelo primerizo más longevo de la historia de la humanidad.
El pasado 14 de abril de 2026, la organización Guinness World Records oficializó la marca. Smith, residente de Brisbane, Australia, fue certificado como el abuelo primerizo de mayor edad jamás registrado, con exactamente 91 años y 209 días al momento del nacimiento de su nieta, ocurrido el 29 de agosto de 2025.
Lo que hace la historia aún más especial es cómo se enteró. Su hijo Ashley y su nuera Hanna gestionaron la inscripción del récord sin decirle nada. Charles simplemente disfrutaba de la experiencia de conocer a Isla, sin ser consciente en ningún momento de la relevancia estadística de su edad. La sorpresa llegó cuando le pusieron en las manos el certificado oficial del Guinness.
“Lo único que puedo decir es que la cargué y no quería darla. Excepto a la hora de cambiarle el pañal”, declaró Smith a los medios de Guinness con el humor que lo caracteriza.
El récord es, en parte, el resultado de una cadena de paternidades tardías que hoy es tendencia global: Charles fue padre de Ashley a los 55 años, y su hijo también esperó a la adultez antes de recibir a Isla. Tres generaciones que rompieron el molde del calendario biológico convencional.
Pero quizá lo más sorprendente de Charles no es el récord en sí, sino lo que hace a sus 92 años. Lejos de la vida sedentaria que muchos asocian con la vejez, vive solo, conduce su propia casa rodante por el interior de Australia y sale a navegar en barco por la Bahía de Moreton. “Está más activo que nunca”, asegura su hijo Ashley.
Un hombre que eligió ser llamado “Poppy” por su nieta y que, sin buscarlo, escribió una de las páginas más entrañables del libro de los récords mundiales.





