El rock sinaloense tiene relevo generacional y viene cargado de guitarras, sueños y ganas de hacer ruido del bueno. En esta nueva entrevista de LogoCómic, un servidor, Luis Ángel Rivera Ayala y Agustín Valdez conversamos con Axel Rubio López y Julián García Verdín, integrantes de La Bodega de Frijoles, una banda juvenil que está moviendo la escena local con una tocada que promete música, convivencia y mucho rock.
Lejos de las producciones acartonadas o de los discursos prefabricados, la charla se convirtió en una conversación relajada donde hubo espacio para anécdotas, humor, recuerdos y confesiones sobre cómo nació esta agrupación de nombre tan peculiar como inolvidable.
Axel, guitarrista rítmico de la banda, explicó que la idea del evento surgió por una razón muy simple: apoyar a otras bandas emergentes que, como ellos, buscan espacios para tocar y conectar con el público. La cita será el próximo 17 de mayo en el Jardín de Eventos Las Carolinas, en Santa Fe, donde se presentarán agrupaciones como Lilith, Black Out, Avenida Tenochtitlan y Cantera.
Más allá del concierto, los jóvenes dejaron claro que quieren construir comunidad. Hablaron sobre la falta de espacios culturales para el rock, las dificultades de organizar eventos independientes y el deseo de demostrar que en Culiacán sí existe público para este género.
La entrevista también dejó momentos memorables: desde la historia de una tocada interrumpida por soldados, hasta las bromas sobre quién era el “chilango” del grupo o el origen del nombre La Bodega de Frijoles, tomado de una playlist de Spotify que terminó convirtiéndose en identidad musical.
Entre risas y comentarios espontáneos, ambos músicos mostraron algo que suele ser más importante que la experiencia: autenticidad. Hablan como viven, tocan como sienten y organizan eventos con la energía de quienes todavía creen que la música puede reunir personas en tiempos difíciles.
La conversación cerró con la promesa de escuchar algunas canciones en vivo y con una invitación abierta para quienes quieran descubrir nuevas propuestas musicales hechas por jóvenes de Culiacán. Porque mientras existan muchachos dispuestos a cargar amplificadores, conectar guitarras y defender sus canciones, el rock seguirá encontrando escenarios donde sonar.





