El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, dijo que la siguiente etapa de las negociaciones del T-MEC “ya serán las formales”
México y Estados Unidos acordaron este lunes que la fase de negociación formal del tratado común con Canadá, el T-MEC, inicie el próximo 25 de mayo, en medio de la apuesta de la cúpula empresarial y el Gobierno mexicano por preservar el libre comercio, dar certidumbre a la inversión y fortalecer cadenas de suministro en Norteamérica.
El anuncio se dio luego de reuniones en el Club de Banqueros y el Palacio Nacional de una delegación estadounidense liderada por el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, con la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, y el Gabinete Económico, que encabezó el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.
A su salida, Ebrard dijo que, tras los encuentros realizados en Ciudad de México, que incluyeron reuniones con las industrias del acero y automotriz y mesas con organismos empresariales, la siguiente etapa serán ya las negociaciones formales.
“Estamos estimando que las negociaciones formales se van a iniciar en la semana del 25 de mayo”, afirmó.
En tanto, la presión empresarial también quedó marcada por las firmas estadounidenses instaladas en México.
El presidente de la American Chamber of Commerce of Mexico, Óscar del Cueto, dijo que llevaron a la mesa un documento con propuestas de 24 sectores y más de mil 200 empresas, con la idea de que la revisión sea “rápida, sencilla” y permita seguir invirtiendo en el país, de modo que México tenga un trato preferencial frente al resto del mundo.
Detrás del debate arancelario asoma una discusión más profunda, toda vez que tanto el Gobierno mexicano como los empresarios coincidieron en que la revisión del T-MEC también pasa por rediseñar cadenas de suministro, elevar el contenido regional y sustituir importaciones provenientes de Asia.
Ebrard resumió esa visión al señalar que lo que hoy llega desde Asia se pueda hacer “entre los dos países lo más pronto posible”.
Como parte de esa estrategia, el empresariado mexicano también busca vender en Washington una narrativa distinta: la de México no solo como exportador, sino como inversionista y generador de empleo en Estados Unidos.
Medina Mora puso como ejemplo a Grupo Bimbo, con 60 plantas y 22 mil empleos en ese país, para mostrar el grado de integración productiva entre ambas economías.




