Hoy tuve la fortuna de vivir una experiencia diferente, curiosa y deliciosa. Acompañé a mi amigo Leonardo Gutiérrez Martínez, director general de Fuentes Fidedignas, a una entrevista que realizó Luis Ángel Rivera Ayala para su canal LogoCómic, en la que conversó con Héctor Riveros, propietario de un restaurante sui géneris en Culiacán: La Polaca Sushi.
El lugar, ubicado en Plaza Square, sobre el Boulevard Conquistadores esquina con De La Tuna, Local 7, en el Fraccionamiento Villas Santa Anita, dentro del sector La Conquista, no es un restaurante cualquiera.

Aquí el sushi no solo se disfruta por su sabor, sino también por la originalidad de su menú, pues cada platillo lleva el nombre de un político, la mayoría sinaloenses, aunque también aparecen figuras de la política mexicana y del mundo entero.
Héctor nos contó que siempre le gustó la cocina y que desde hace tiempo soñaba con tener un restaurante.
Al inicio, la idea era bautizar los rollos con nombres de motocicletas, porque es un apasionado de ellas, pero al descubrir que existían muchos negocios con esa temática decidió arriesgarse con algo completamente distinto. Fue entonces cuando se le ocurrió darles nombre de políticos. Primero elaboró una lista con los más conocidos, fueran queridos u odiados, y de ahí surgió el ingenio que hoy distingue a La Polaca Sushi.
Aunque Riveros asegura que nunca le ha gustado la política ni ha trabajado en gobierno, reconoce que el apellido en Mocorito está inevitablemente ligado a esa historia. “Todos los Riveros somos parientes, mi tío Bernardo, mi tío Memo… ellos sí se dedicaron a la política, yo no”, nos dijo con una sonrisa, aclarando que su papel en este terreno es meramente gastronómico. Pero admite, medio en broma y medio en serio, que “sin querer, queriendo” terminó metiéndose en ese mundo, aunque fuera en forma de sushi.
El menú es amplio y divertido: ahí aparecen nombres como Daniel Amador, Tere Guerra, Ambrocio Chávez, Chuy Vizcarra, Gerardo Vargas, Malova, Quirino, Juan de Dios Gámez, Mario Zamora, Merary Villegas, Samuel García, Estrada Ferreiro, Imelda Castro, Sergio Torres, Rocha Moya, Pancho Cachondo, René Bejarano y hasta “La 4T”.
Lo curioso es que varios de esos personajes han acudido a probar el platillo que lleva su nombre. El primero fue Tony Castañeda, seguido de Chuy Valdés, Imelda Castro, Merary Villegas y Humberto Gómez Campaña, entre otros.
En fecha reciente, Ambrocio Chávez, Paola Gárate y Sandra Yudith Lara Díaz.









Una de las anécdotas más simpáticas la protagonizó Jesús Estrada Ferreiro, a quien Héctor decidió convertir en un aguachile. Cuando el exalcalde preguntó por qué, la respuesta fue directa: “Porque usted es bravo, se enoja”. La ocurrencia desató risas y desde entonces cada visita suya es motivo de bromas y buen humor.
Entre los favoritos de la clientela está el Mario Zamora, un rollo de camarón con queso Philadelphia por dentro, y por fuera anguila con salsa especial; también el Samuel García, que es un rollo estilo Mar y Tierra, que se ha convertido en una de las propuestas más solicitadas.
Héctor reconoce que mantener un negocio no ha sido sencillo, sobre todo en lo referente a encontrar al personal adecuado, pero insiste en que cuando el equipo funciona bien todo fluye y se refleja en la experiencia de los comensales.
Nuestra visita de hoy fue prueba de ello. Luis Ángel pidió un Samuel García y yo me decidí por un Mario Zamora, considerado el más pedido en el restaurante. Ambos coincidimos en que el sabor está a la altura de la creatividad con la que fue concebido este concepto. El ambiente también resultó muy agradable: instalaciones acogedoras, música que acompaña el placer del buen comer, bebidas alcohólicas a la carta y la comodidad de una zona comercial con amplio estacionamiento, lo que hace de La Polaca Sushi un lugar accesible y seguro.
Al final, lo que me quedó claro es que en este rincón de Culiacán la política puede ser ligera, divertida y, sobre todo, deliciosa. Como bien dice Héctor Riveros, “los políticos nos echan sus rollos… y aquí nos los comemos en sushi”. Una visita a este restaurante garantiza no solo una buena comida, sino también una sonrisa y una conversación memorable. Porque en La Polaca Sushi, los políticos están al alcance de todos, pero en rollo.







