Si te preocupa lo que podría pasar con tu cuerpo al no tener relaciones sexuales por un largo tiempo, aquí te ayudamos a dar un respiro
Si has pasado un tiempo sin tener relaciones sexuales, es natural que surjan muchas preguntas, y una de las más comunes es si hay algún impacto en tu cuerpo o en tu bienestar. Hay muchas creencias alrededor de este tema, algunas más preocupantes que otras, pero la realidad es que la falta de sexo no tiene efectos irreversibles.
Tu cuerpo no “olvida” cómo se siente el placer ni deja de funcionar solo porque llevas un tiempo sin practicarlo. Eso sí, como cualquier experiencia que pausas por un tiempo, es posible que cuando vuelvas a la actividad te sientas un poco fuera de ritmo.
Algunas personas notan cambios en la lubricación o la sensibilidad, pero nada que no se pueda ajustar con la estimulación adecuada y la relajación. Además, el deseo no desaparece, es algo que cambia dependiendo de factores como el estrés, los cambios hormonales o simplemente la rutina diaria.
Desde el punto de vista físico, no tener sexo por un largo tiempo no causa problemas graves ni permanentes, aunque sí puede haber algunos efectos secundarios. Algunas mujeres notan una menor lubricación, pero esto no significa que algo esté mal, solo que el cuerpo necesita más estimulación o tiempo para regresar a los niveles que manejas.
En el ámbito emocional, el impacto de no tener sexo depende mucho de cómo lo vivas. Si el sexo era una parte importante de tu conexión emocional con alguien, es posible que la falta de este te haga sentir más aislada o que tu autoestima se vea afectada si conectabas la actividad sexual con sentirte deseada.
Otro de los mitos más comunes es que la falta de sexo debilita el suelo pélvico, pero esto solo sucede si hay una falta de actividad física en general. Estos músculos se mantienen fuertes con ejercicios como los Kegels o con cualquier actividad que implique movimiento y control muscular.
En resumen, no tener sexo durante mucho tiempo no te hace daño ni afectará tu cuerpo de forma permanente. Lo que sí puede pasar es que notes algunos cambios en el deseo, en tu estado emocional o en la respuesta de tu cuerpo, pero todo eso es completamente reversible si retomas las actividades sexuales.