A través de un comunicado, el doctor aseguró que “sin autonomía y sin libertad de expresión no hay universidad”
Culiacán, Sin.- No claudicaremos, y seguiremos trabajando en la defensa de la Universidad Autónoma de Occidente, aseguró el doctor Ezequiel Avilés Ochoa, quien era uno de los aspirantes a la Rectoría en el periodo 2024-2028.
A través de un comunicado, el doctor aseguró que “sin autonomía y sin libertad de expresión no hay universidad“, y aseguró que “soy consciente de la importancia que tiene la defensa y fortalecimiento de nuestra universidad, de los riesgos que enfrenta y la necesidad que exige preservar la legalidad y defender su autonomía, tarea en la cual, sin claudicar, seguiremos empeñados”.
Los anterior, es un pronunciamiento derivado de una serie de reclamos por parte de la comunidad universitaria que lo apoyaron en el proceso interno, donde recibió más del 90 por ciento de la aprobación total; sin embargo los integrantes del Consejo Universitario de la UAdeO eligieron a Pedro Flores Leal como el próximo rector.
Te compartimos el mensaje íntegro de Ezequiel Avilés:
La autonomía universitaria es libertad, pero también lleva implícita una enorme responsabilidad y compromiso. En este sentido, la autonomía es sinónimo de la libre determinación de los universitarios para decidir sobre el rumbo institucional.
Sin autonomía y sin libertad de expresión no hay universidad. La universidad pública no puede ser un lugar de consenso pleno. En ella, debe respetarse y salvaguardar el derecho a la lucha ideológica y a la organización.
Nunca será un acto meramente personal el de aquel universitario que defiende su derecho a la autonomía y a su libertad de expresión. El pensamiento universitario exige vincular la palabra con el pensamiento y la acción moral con la acción política, luchando contra el conformismo y el escepticismo.
El gobierno de una universidad autónoma, como el de un Estado, debe ser democrático y garante de la legalidad, porque en ambos casos la verdadera legitimidad de los dirigentes dimana del consentimiento que le confieren los representados. No obstante, la democracia de una universidad debe responder a códigos propios, y no a los del Estado, porque sus finalidades son incomparables con los propósitos del poder político.
La vida universitaria, su desarrollo y el cumplimiento de los fines que le son inherentes, no pueden quedar subordinados a intereses, internos y/o externos, o condiciones ideológicas, políticas, económicas o de cualquier otra índole.
La autoridad que vulnera la autonomía universitaria, directa o indirectamente, incurre en una violación a los derechos humanos, pues afecta el derecho a la educación y la formación de nuestra juventud, así como el derecho a la cultura y, en general, a la difusión del conocimiento de la sociedad en su conjunto y debilita las bases de la democracia universitaria.
Por lo anterior, soy consciente de la importancia que tiene la defensa y fortalecimiento de nuestra universidad, de los riesgos que enfrenta y la necesidad que exige preservar la legalidad y defender su autonomía, tarea en la cual, sin claudicar, seguiremos empeñados.




