Aspirantes, suspirantes, deschavetados y desverijados. ¿cómo identificarlos?

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Por Carlos Rea Reátiga

Hoy jueves 06 de diciembre es el último día para que los aspirantes a una candidatura de elección popular para el ámbito local por el partido morena se registren. Los militantes y simpatizantes de la 4T pueden elegir entre el gobierno municipal por medio de las alcaldías, síndicos procuradores o regidores, o bien el poder legislativo en uno de los 24 distritos locales y las listas de representación popular. La famosa tómbola es una oportunidad para aquellos que no integren grupos de poder tengan una representación. Las acciones afirmativas tendrán protagonismo en esta contienda.

Todos tienen derecho a registrarse, es legítimo atender esa inquietud. Algunos perfiles suenan más sensatos que otros tomando en cuenta la trayectoria profesional, académica, social y militante. También las coyunturas importan: es tiempo de mujeres, de jóvenes, de actores cuyas agendas coincidan con los grandes temas o asuntos pendientes de la 4T.  La representación de los grupos, como atinadamente Arnaldo Córdova menciona en su obra “la formación del poder político en México”, estará presente pues es parte de las reglas del poder que, asumen los que toman decisiones en la cúpula, dan gobernabilidad.

Hay cuatro tipos de perfiles durante los registros de las candidaturas que destacan por su manera de comunicar, negociar y su picardía. Portan sonrisas, peinados engomados, camisas blancas y chalecos guindas.

  1. Aspirantes. Los aspirantes no necesitan esconder sus aspiraciones. El sentido común nos indica que tienen credenciales suficientes para concretar sus objetivos. Son perfiles serios que destacan por su congruencia, trabajo territorial, ideas, trayectoria profesional o por su cercanía al poder político o empresarial. No son aparecidos, tampoco novatos, mucho menos improvisados. Los perfiles de aspirantes van desde militantes con arraigo popular hasta empresarios con dimensión social. Estos perfiles son poco comunes, pero existen. Su aceptación requiere un amplio consenso entre la diversidad política.
  2. Suspirantes.  Los suspirantes basan sus aspiraciones en los requisitos mínimos que marca la ley para obtener candidaturas. Son mayores de edad, tienen nacionalidad mexicana y habitan desde mucho tiempo en sus domicilios. Con eso basta, así lo marca la constitución ¿para qué dar más razones? generalmente cuentan con una amplia trayectoria… de registros. Se anotan para todos los espacios, levantan la mano cuando se publican convocatorias, suelen respetar la ley y los resultados. Entienden que van contra corriente, pero el velero se mueve con el viento de la coyuntura. Algún día el viento soplará a su favor.
  3. Deschavetados. El deschavetado es la primera fase del que se deja llevar por el nerviosismo y las emociones. Son perfiles que sufren terribles transformaciones pensando que cumplirán sus anhelos. Dejan la dignidad en el camino buscando la aceptación de quien pueda resolver su problema. Acosan a la ciudadanía, contaminan la ciudad con pintas, volantes y calcamonías, pagan publicidad en redes promocionando su imagen. Se hacen de enemigos imaginarios para librar batallas y conquistar victorias. El poder los seduce tanto que basta una pequeña posibilidad de triunfar para que pongan en riesgo su trabajo, estabilidad emocional y financiera.
  4. Desverijados. Los desverijados son un término que se emplea en Navolato para la gente que, con intensidad y pasión, intenta concretar un objetivo, y fracasa. En política, los desverijados son la fase superior de los deschavetados. Quieren estar en las nóminas de gobierno a toda costa. La mitomanía los lleva a construir alianzas a base de promesas laborales, de pedir dinero a grupos de poder, de vender falsas estructuras a líderes políticos, a endeudarse viajando a la capital para “negociar” espacios. Es marketing político que sirve como aperitivo a una sociedad de consumo. Los desverijados salen a la luz meses antes de que aparezcan las convocatorias de registros. Son maestros del engaño, seductores de segunda o tercera categoría, necios en la toma de decisiones. No tienen límites. Son capaces de dar lecciones de guerra a Sun Tzu, de periodismo a Kapuscinski o de política a Maquiavelo. Mientras haya ingenuidad, existirán.

Las expectativas son el confeti en la fiesta de la democracia. Los registros a candidaturas son una señal de confianza en los partidos políticos y en el sistema electoral. En morena todos piensan que tienen el derecho a ser candidatos. Cada contienda es una oportunidad para adquirir experiencia y construir una trayectoria. La clave está en no perder el piso, entender los límites de las responsabilidades que se buscan adquirir y no obsesionarse con espacios temporales. Éxito a los aspirantes, bien por los suspirantes. Desverijados y deschavetados, un llamado a la cordura.

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