El pelotón de los intrascendentes

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La carrera por la presidencia de la republica arrancó. Claramente hay varios punteros. Casi todos los pretensos que corren por el equipo MORENA tienen ventaja. Si esto fuera una maratón o una carrera ciclista, los morenistas serían los primeros escapados del resto de sus perseguidores. Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Adán Augusto López (sin importar el orden de acomodo) se perfilan como los principales candidatos para llevarse el triunfo en el 2024. Ricardo Monreal, al parecer, ya fue borrado del equipo y tendrá que pedalear en solitario.

Detrás de ese pequeño grupo de fugados en el liderato viene detrás aumentando el ritmo de manera interesante, Luis Donaldo Colosio Riojas, el hijo del malogrado candidato a la presidencia por el PRI en los años noventa. Luis Donaldo Colosio Riojas, si bien, no tiene un equipo competitivo (Movimiento Ciudadano es todo menos equipo), el apellido hace que su carrera esté tomando fuerza. Todavía sigue lejos de los punteros de MORENA, pero, sin duda, es el más adelantado sobre el resto de los corredores.

Muy detrás viene el pelotón de los intrascendentes. Un grupo de competidores de medio pelo, auspiciados por el equipo PRIANISTA, intentan ser tomados en serio como contendientes con posibilidades a levantarse con el triunfo. Nada más alejado de la realidad. Generalmente, los pelotones suelen trabajar en equipo para alcanzar a los fugados. En el PRIANISMO esto no sucede. No hay equipo, Todos son codazos, patadas y piquetes de ojo para ser considerados como los “lideres” entre los mediocres.

Santiago Creel es un corredor veterano con pocas ideas por ofrecer. Sus mejores años pasaron de largo. Nunca se preocupó por actualizar un discurso, propuesta o ideas. Intentó ser presidente, pero Felipe Calderón lo hizo puré en las elecciones internas del PAN en el 2005. El ultimo recuerdo que los y las mexicanos tienen de él es su paso por la SEGOB y los permisos de casinos entregados a Televisa. Creel pudo llegar a ser un buen político, pero se entregó a la vida placentera de un burócrata sin brillo.

Lilly Téllez es hija del espectáculo. Nació de y en las cámaras. Presentadora de noticias construyó una imagen de periodista fuerte y con algo de credibilidad. Llegó a ser víctima de atentados armados en contra de su vida por reportajes en contra del crimen organizado. Después de esos lamentables hechos se mantuvo bajo perfil. Reapareció entre el colectivo en una entrevista de múltiples periodistas ofrecida por el ex presidente Peña Nieto. El saldo de esta entrevista fue brutal: la imagen de periodista fuerte quedó desecha ante la sumisión total a Peña. Años más tarde, de manera sorpresiva, apreció en las listas de MORENA al Senado; ahí se mantuvo un tiempo, hasta que decidió ser opositora. Téllez se ha convertido en una política graduada en el arte del chapulineo. Hoy es más estruendo y escándalo que liderazgo.

Alejando Moreno (Alito) es una sanguijuela, mosquito, garrapata, murciélago (o cualquier alimaña que se alimenta de sangre) que está drenando la salud del pelotón. En lugar de convertirse en el líder que facilite el camino al equipo es un fardo con el que tienen que cargar todos. Se rehúsa a abandonar la carrera, no deja que otros competidores tomen la estafeta y obliga al pelotón a distraerse por defender los charcos de lodo donde quedó entrampado. No tiene salvación. Parece que está empecinado en arrastrar al resto de sus compañeros al fango. Solo no se queda tirado en medio de la carretera.

Margarita Zavala carga con las penurias de Felipe Calderón. No tiene partido porque renunció al PAN y fracasaron en el intento de crear su propio instituto político. Margarita buscó la presidencia por la vía independiente y tuvo que renunciar a la candidatura porque no tuvo el impacto esperado. Es una competidora del montón que no aporta mucho y solo hace bulto en la competencia. No hay mucho más que hablar de ella.

Quien parece querer despertar y pedalear con más fuerza es Enrique de la Madrid. Hijo de expresidente y de perfil más gris que una tarde de tormenta, el señor De la Madrid podría ser un competidor ideal, pero en otras circunstancias. Si la carrera fuera en terrenos parejos, clima agradable, sin vientos, con entrenamiento suficiente y un equipo competitivo; sin duda fuera un rival a tomar en cuenta; por desgracia, para él, la carrera es todo menos tranquila. No ha demostrado ser corredor que pueda enfrentar condiciones adversas para echarse encima al pelotón y alcanzar a los fugados. Por el momento se mantiene escondido entre los intrascendentes.

El 2024 cada vez está más cerca y los fugados pedalean cómodos. Si no sucede otra cosa, la batalla será entre los tres punteros; el resto de pelotón intrascendente serán mera decoración en el podio presidencial. El equipo PRIANISTA se está muriendo de nada. Los corredores están desmotivados, deshidratados y sin liderazgo. La intrascendencia de la mediocridad paree ser su destino final.

¿O usted qué opina, amable lector? ¿Ve algún corredor qué pueda despuntar del Pelotón Intrascendente?

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