El gobernador mencionó que el crimen no tiene relación “ni con su labor periodística” ni con el crimen organizado, “fue una cosa más circunstancial”
Culiacán, Sin. El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya ratificó esta tarde que ya se tienen ubicados a los dos primeros responsables del homicidio del laureado periodista Luis Enrique Ramírez. Aclaró, sin embargo, que “no son todos” por lo que en las horas siguientes se estarán conociendo más detalles de los causantes de ese triste hecho ocurrido hace un mes.
El mandatario indicó que toda la investigación es robusta, está bien integrada y que se avanza con paso firme. “El asesinato esta esclarecido”, dijo y mencionó que la familia y los amigos de Luis Enrique, “no tienen nada de qué avergonzarse”.
Rocha Moya mencionó que el crimen no tiene relación “ni con su labor periodística” ni con el crimen organizado, “fue una cosa más circunstancial”, insistió y declaró que no podía mayores detalles sobre el hecho y nuevamente convocó a los representantes de los medios de comunicación a no especular sobre lo que pudo haber propiciado ese asesinato.
Refrendó que el tema está “totalmente esclarecido”, pero no quiso revelar en cuánto tiempo será concluida la investigación y presentados los responsables. También declaró que el trabajo realizado por la Fiscalía “está sustentado” y dijo estar “seguro” de que se hará justicia a la familia de Luis Enrique.
Por su parte, la Fiscalía General del Estado hizo circular un comunicado de prensa en el que además de anunciar que había lanzado dos órdenes de aprensión contra dos personas (una mujer y un hombre), dio a conocer una narrativa de lo que sucedió porque antes de ser ultimado,
Esa madrugada, refirió la Fiscalía, Luis Enrique sostuvo un pleito a golpes contra sujetos armados cuando se encontraban frente a un expendio ubicado por la calle Río Acaponeta, donde después fue perseguido por la calle Juan de Dios Bátiz hasta llegar a la avenida Río Lerma, donde dio vuelta a la izquierda rumbo al norte y fue privado de su libertad.
Al parecer durante la persecución al periodista le dieron al menos dos balazos, uno de ellos en uno de los pies y el otro en una pierna que alcanzó a derribarlo frente a un domicilio que se encuentra por la calle Juan de Dios Bátiz, donde quedó su teléfono celular abandonado y rastros de sangre, pero al parecer logró levantarse y caminar algunos metros hasta que fue sometido.
Horas después su cuerpo fue encontrado en las condiciones anteriormente mencionadas, tirado boca arriba, entre el monte y horas después del hallazgo la familia denuncio su desaparición.




