El Observatorio Nacional de Crímenes de Odio confirmó 44 asesinatos de personas LGBT en 2025, evidenciando que las mujeres trans son las víctimas más frecuentescon el 40.9% de los casos.
Tan solo en Nuevo León se registraron cuatro crímenes de odio, de los cuales tres fueron asesinatos de mujeres trans. Estas cifras posicionan a la entidad con el mayor índice de violencia letal contra este sector de la diversidad sexogenérica.
Sin embargo, el estado carece de estadísticas oficiales debido a la inexistencia de un organismo especializado en registrar delitos por prejuicio o agresiones contra personas LGBT.
Esta omisión institucional se agrava con el ‘subregistro’: Fundación Arcoíris estima que, por cada caso que se conoce públicamente, al menos tres permanecen en la sombra.
Pese a que Nuevo León fue el primer lugar en asesinatos de mujeres trans en 2025, el marco legal del estado sigue omitiendo la figura del transfeminicidio. Esta carencia de tipificación en el Código Penal, sumada al estancamiento de las iniciativas en el Congreso, deja en la vulnerabilidad jurídica a las víctimas y perpetúa la impunidad en la región.
Frente a esta parálisis institucional, activistas trans mantienen un plantón permanente en las inmediaciones del Congreso. Tras casi 100 días de resistencia, su exigencia es clara: la tipificación del transfeminicidio en el Código Penal local.
A la par, denuncian que esta demanda de justicia se ha estrellado contra una barrera de intransigencia política que impide el avance de la iniciativa:
“Han tenido pocas juntas y han tratado de hablar cómo pueden agilizar todo el proceso, pero el congreso es el que está renuente. Les damos una opción, una alternativa, y ellos siempre están con que ‘no, es que esto, no es que lo otro’, comentó a Verificado la activista Anora Cerise Flores Blanco.





