La banana, forma parte de la alimentación diaria de millones de personas por su disponibilidad, costo accesible y versatilidad. Sin embargo, su valor va más allá de la practicidad.
Mientras toda la atención se reparte entre temas de alto impacto y el regreso de figuras musicales, la salud cardiovascular cobra relevancia a partir de nuevas recomendaciones nutricionales. Entre ellas, destaca el papel de la banana, una de las frutas más consumidas a nivel mundial, que vuelve a posicionarse como una aliada práctica y accesible para el cuidado del corazón, de acuerdo con información retomada por Infobae y respaldada por organismos especializados.
Una fruta cotidiana con impacto en la salud cardiovascular
La banana, según lo retomado por Infobae, forma parte de la alimentación diaria de millones de personas por su disponibilidad, costo accesible y versatilidad. Sin embargo, su valor va más allá de la practicidad. Su perfil nutricional la convierte en una opción relevante para quienes buscan mantener una presión arterial estable y reducir riesgos asociados a enfermedades del corazón, sin recurrir a productos especializados o costosos.
El potasio y su papel clave en la presión arterial
El principal aporte de la banana está en su contenido de potasio. Una pieza mediana contiene alrededor de 422 miligramos de este mineral, lo que representa cerca del 15 % de la ingesta diaria sugerida por la American Heart Association.
Este nutriente cumple funciones esenciales en el sistema circulatorio:
- Contrarresta el sodio: Ayuda a reducir los efectos del consumo elevado de sal, lo que favorece el control de la presión arterial.
- Protege los vasos sanguíneos: Una ingesta adecuada de potasio se asocia con menor riesgo de aterosclerosis y otros padecimientos cardiovasculares.
- Mantiene el equilibrio de líquidos: Es fundamental para el balance hídrico del cuerpo y para una correcta función muscular, incluido el corazón.
Aporte energético y nutrición integral
Además de sus beneficios cardiovasculares, la banana es una fuente eficiente de energía. Cada pieza aporta alrededor de 105 calorías, 27 gramos de carbohidratos y 3 gramos de fibra. También contiene magnesio, vitamina B6 y vitamina C, nutrientes que participan en el fortalecimiento del sistema inmunológico y en la protección frente al estrés oxidativo.
Su digestión sencilla y la ausencia de colesterol permiten que sea consumida en distintas etapas de la vida, desde la infancia hasta la edad adulta mayor. En el caso de personas físicamente activas, la Mayo Clinic recomienda consumir una o dos bananas antes o después del ejercicio para reponer minerales perdidos durante la actividad física.
¿Quiénes deben moderar su consumo?
Aunque se trata de un alimento seguro para la mayoría de la población, especialistas advierten que no todas las personas deben incrementar su consumo sin supervisión. Quienes presentan enfermedades renales o alteraciones metabólicas deben tener precaución, ya que un exceso de potasio en sangre, conocido como hiperpotasemia, puede generar complicaciones.
Ante antecedentes médicos, la recomendación es consultar con un profesional de la salud antes de modificar de forma significativa la dieta.




