En la política, no siempre se distingue con claridad quién legisla desde el escritorio y quién entiende que las leyes tienen destino final en la vida cotidiana de la gente. En Sinaloa, el trabajo de la diputada Martha Yolanda Dagnino Camacho, presidenta de la Comisión de Vivienda del Congreso del Estado, se inscribe con claridad en esta segunda ruta: la de una legisladora que asume la vivienda no como un tema técnico, sino como un derecho que exige cercanía, gestión permanente y rendición de cuentas.
La reciente reunión de trabajo entre la Comisión de Vivienda y la Auditoría Superior del Estado no fue un trámite más. Fue una muestra concreta de cómo debe funcionar la relación entre fiscalización y política pública cuando el objetivo es servir. Bajo la conducción de Dagnino, el encuentro permitió revisar con rigor el desempeño de los programas habitacionales de 2024, identificar avances reales y, sobre todo, reconocer dónde están las brechas que aún afectan a miles de familias.
La diputada fue clara al subrayar que los informes no son solo números ni indicadores fríos. Detrás de cada acción auditada hay personas que buscan certeza patrimonial, un techo seguro, un lote para construir o una escritura que les dé tranquilidad después de años de espera. Esa visión, que pone al centro a las familias y no a la estadística, es la que ha marcado su trabajo legislativo en materia de vivienda.
El ejercicio de transparencia encabezado por la Comisión permitió conocer que durante 2024 se realizaron casi dos mil acciones en beneficio de familias en situación de vulnerabilidad, desde regularización de vivienda hasta pisos y techos firmes, entrega de lotes y asesoría jurídica. Son avances importantes, pero también señales de que la política pública requiere ajustes finos, seguimiento puntual y una mejor comunicación con la ciudadanía. Dagnino no rehuyó esa realidad; al contrario, la asumió como parte del compromiso de legislar con responsabilidad.
Más allá de esta reunión, su papel como presidenta de la Comisión de Vivienda se ha caracterizado por un trabajo constante: acompañar gestiones, impulsar diálogos con autoridades estatales y federales, escuchar a los municipios y mantener abiertas las puertas a quienes enfrentan problemas habitacionales. Esa disposición a estar cerca de la gente —a servir, gestionar y buscar soluciones— es lo que distingue su liderazgo.
La decisión de reestructurar formalmente la Comisión y de programar reuniones permanentes con instancias ejecutoras confirma una visión de largo aliento: la vivienda no se resuelve con acciones aisladas, sino con coordinación institucional, fiscalización efectiva y voluntad política. En ese entramado, Dagnino ha optado por ejercer una presidencia activa, que entiende la fiscalización como una herramienta para mejorar, no como un castigo.
En tiempos donde la desconfianza hacia la política suele imponerse, el trabajo de la diputada Dagnino recuerda que legislar también es escuchar, explicar y rendir cuentas. Y que cuando la vivienda se aborda con seriedad y sensibilidad social, la política vuelve a cumplir su función esencial: mejorar la vida de las personas.




