Los cambios alinean al país con la normativa de la UE después de que se determinara que las restricciones del anterior mandatario vulneraban los valores democráticos
La victoria en las urnas del conservador Péter Magyar puso fin a 16 años de mandato de Viktor Orbán y, ahora, sus medidas están borrando las leyes más polémicas que heredó del anterior gobierno. Ha ocurrido, este martes, con la aprobación en el Parlamento húngaro de la derogación de aquellas medidas contra el colectivo LGBTIQ+ que se incluyeron en una ley que Orbán promulgó en 2021 en nombre de la «protección de la infancia».
Hungría ha pasado de ser liderada por un primer ministro de derecha radical, tan cercano a Rusia y Trump como alejado de Europa, a un mandatario conservador que salió de su mismo partido pero fundó uno propio y se alejó de lo que proclamaba. El partido Tisza ha llevado la reforma a un Parlamento en el que ostenta una holgada mayoría y donde ha sido aprobada con 139 votos a favor y 51 en contra, lo que supone un cambio significativo de las restricciones del anterior líder hacia ese colectivo.
El conservador Magyar abría su nueva etapa con promesas de reestablecer relaciones con la Unión Europea. Decía entonces que los ciudadanos no solo querían un cambio de gobierno, «sino un cambio de sistema». La derogación de esta ley, sin embargo, no la presenta como una restitución de derechos LGBTIQ+. Para él, se trata de reforzar la protección de la infancia «independientemente de la orientación sexual».
Precisamente este punto es el que critica a sus opositores en lo que a la votación se refiere. Magyar no ha tardado en pronunciarse y lo ha hecho, como ya acostumbran a hacer los políticos a lo largo del globo, en su cuenta de X. En ella, ha tachado de «vergonzoso» que los partidos de la oposición, Mi Hazánk y Fidesz –al que él perteneció en sus comienzos–, se hayan opuesto a la reforma. «Fidesz y Mi Hazánk votaron juntos en contra de una ley para reforzar la protección de los niños. Votaron en contra de ayudar a los bebés abandonados en hospitales y de proteger a los niños frente a todas las formas de violencia», reza su mensaje. Sin embargo, los votos de uno y otro partido no han sido necesarios para conseguir el objetivo, pues su Gobierno cuenta con una mayoría de dos tercios en el Parlamento.
Lo decidido nace de una ley aprobada durante el mandato de Orbán que prohibía mencionar ante menores de 18 años la homosexualidad y la existencia de una identidad de género diferente al sexo biológico. En aquel momento, el texto suscitó las protestas de numerosos activistas e incluso de dirigentes de la Unión Europea (UE), que denunciaron que la norma suponía la estigmatización de las personas del colectivo, además de equipararse las relaciones homosexuales con la pederastia.
El propio Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) declaró en abril de este año que la ley vulneraba los derechos fundamentales del colectivo. Con ello, dictaminó también que contravenía «la propia identidad» del bloque. Lo votado este martes, en vez de prohibir la «representación» o «promoción» de la diversidad sexual y de género a menores, los protegerá de material que pueda «perjudicar gravemente el desarrollo físico, intelectual, emocional o moral del niño». El partido Fidesz de Orbán ha votado en contra de la enmienda, acusando al Gobierno de «desvirtuar» la ley original debido a la presión de la UE.
La carrera de acercamiento a Europa
Para el gobierno de Orbán, esta no era la primera medida en contra del colectivo, sino que fue parte de un recorte progresivo de derechos que se llevó a cabo en nombre de la «protección de la infancia». En 2020 se prohibió el reconocimiento legal de la identidad de género de las personas transexuales y, un año después, se presentó un proyecto de ley que modificaba diversas normas con el objetivo declarado de combatir la pedofilia, pero que incurrían en la exclusión y estigmatización de los homosexuales. El año pasado, la legislación fue modificada para, de cara a un futuro, prohibir las concentraciones anuales que se celebran con motivo del Orgullo.
Pero las urnas cambiaron la trayectoria de Hungría y Magyar protagoniza ahora su retorno al europeísmo. Sin embargo, todavía figuran en el país leyes que impiden el reconocimiento legal de las personas transgénero o la posibilidad de que las parejas homosexuales adopten, aunque ya se ha planteado que esta última ley también podría ser derogada.
Este acercamiento a Europa parece dar sus frutos porque, este mismo martes, la UE ha aprobado levantar las medidas impuestas a Hungría por sus problemas con el Estado de derecho, lo que permitirá desbloquear 4.200 millones de euros de fondos comunitarios y restablecer con el país programas como Erasmus+ u Horizonte Europa. Desde Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, habla de «un nuevo capítulo». Mientras, Orbán cree, según ha publicado en sus redes sociales, que «el Gobierno de Tisza baila al ritmo de Bruselas».



