Culiacán, Sinaloa. — Mientras la ciudadanía se prepara constantemente para hacer frente a la temporada de lluvias, las mismas autoridades encargadas de la prevención parecen ignorar sus propios protocolos. Vecinos de la colonia Gabriel Leyva Solano han alzado la voz para denunciar un monumental foco de infección y taponamiento pluvial ubicado, irónicamente, a las afueras de las oficinas de la Coordinación Municipal de Protección Civil.
A través de imágenes hechas llegar directamente a nuestra redacción por los propios habitantes del sector, se constata la gravedad del problema. Los denunciantes enfatizan que esta situación no es un hecho aislado, sino una constante muy frecuente que pone en riesgo a la comunidad.
El punto crítico se localiza en el perímetro de las instalaciones oficiales sobre la calle Doctor Ramón Ponce de León 208, casi esquina con la calle Doctor Luis G. de la Torre y la Avenida General Álvaro Obregón, justo frente a una conocida estación de gasolina.
En la gráfica compartida por los vecinos, se puede apreciar en primer plano un gran cúmulo de desechos acumulados que obstruye la infraestructura. Entre los desperdicios abandonados destacan múltiples bolsas plásticas de basura color negro, además de una cantidad considerable de ramas secas, hojas y pedazos de palmeras muertas que no han sido recolectadas por el servicio de limpia. Al fondo, la barda perimetral delimita el recinto de la corporación de rescate.
La contradicción ha generado profunda indignación. La colonia Gabriel Leyva Solano es históricamente catalogada como una de las zonas con mayor riesgo de inundación y escurrimientos pluviales en la capital, al resentir los embates directos del colindante Arroyo de Tierra Blanca y funcionar como un “embudo” natural que arrastra corrientes de agua hacia el Río Tamazula.
“Es el colmo que quienes nos repiten diario que no tiremos basura para evitar inundaciones, tengan un basurero afuera de su propia barda de manera recurrente. Deben poner el ejemplo”, manifestó uno de los afectados.
La acumulación constante de este tipo de residuos orgánicos y plásticos representa un doble factor de riesgo: amenaza con colapsar las alcantarillas y las rejillas por donde el agua entra de lado, cercanas ante cualquier precipitación, por lo que la basura y el material vegetal seco podría derivar en un siniestro mayor.
Se hace un llamado urgente a la Dirección de Aseo y Limpia Pública, así como a los directivos de la propia corporación municipal, para que procedan con el saneamiento inmediato de la vía pública y se implemente una solución definitiva antes de que las lluvias provoquen estragos irreversibles en este sector vulnerable.




