- Un ensayo en Arizona mostró que los tomates pueden producir más con menos luz.
- Los paneles redujeron un 37% la luz recibida, pero la eficiencia de las plantas casi se duplicó
En un invernadero de Tucson, Arizona, los investigadores probaron una idea que puede parecer contradictoria: colocar paneles solares sobre parte del techo y reducir así la cantidad de luz que reciben las plantas. El resultado mostró que menos luz no siempre significa proporcionalmente menos producción.
El ensayo se realizó en un invernadero de aproximadamente 9 por 15 metros. Sobre la mitad norte se instalaron unos 51 metros cuadrados de película solar orgánica, mientras que el resto del techo permaneció transparente. La cobertura redujo alrededor de un 37% la luz fotosintética que llegaba a los tomates.
A pesar de esa reducción, la diferencia en la cosecha fue menor de lo esperado. A lo largo de toda la temporada, los frutos obtenidos en la zona cubierta estuvieron un 11% por debajo de los del sector de control. Además, después de la cuarta de las diez cosechas, ya no se observaron diferencias significativas en producción semanal, cantidad o tamaño de los frutos.
El dato más llamativo apareció al medir la eficiencia de las plantas. Al calcular cuánta fruta producían por cada unidad de luz recibida, el sector que estaba debajo de la película solar superó en más del doble al sector transparente. La explicación está relacionada con la forma en que las hojas utilizan la luz disponible.
Por qué menos luz no siempre significa menos tomates
La fotosíntesis tiene un límite. Cuando una hoja recibe más fotones de los que puede procesar, el excedente no se transforma en azúcar y termina disipándose como calor. Por eso, en determinadas condiciones, reducir parte de la luz puede tener un impacto menor sobre el crecimiento del cultivo.
En Tucson, además, la película utilizada no era un panel solar convencional de silicio. Se trataba de una película orgánica flexible, capaz de adaptarse al techo curvo y diseñada para absorber determinadas longitudes de onda. Las plantas utilizan principalmente luz roja y azul, por lo que el material buscaba aprovechar otras partes del espectro.

Los tomates pueden tolerar aproximadamente entre un 25% y un 37% de sombra antes de que la producción comience a modificarse, mientras que otros cultivos pueden responder de otra manera. La propia investigación advierte que los resultados cambian según el clima y el diseño del invernadero.
También hay una limitación importante: la película probada convirtió menos del 2% de la luz que absorbió en electricidad. Además, el ensayo fue realizado a pequeña escala. Por eso, el resultado de Tucson no puede trasladarse automáticamente a grandes explotaciones comerciales.




