Una revisión de 12 investigaciones realizadas en países asiáticos advierte sobre posibles alteraciones en las redes cerebrales responsables de la atención y la toma de decisiones.
Que Internet tiene un gran potencial adictivo es algo que se sabe desde hace tiempo. El tipo de recompensa que ofrece, inmediata e impredecible, provoca incluso que la realidad fuera de las pantallas resulte lenta y aburrida, un aspecto todavía más evidente cuando se analiza la conducta de los llamados “nativos digitales”: es decir, de todos aquellos que aprendieron antes a usar un smartphone que a caminar, y que actualmente se encuentran en mitad de su etapa adolescente.
Lejos de negar los beneficios que Internet presenta en términos de comodidad, interconexión y acceso a la información, un reciente estudio ha indagado en los efectos que estas dinámicas pueden tener en el cerebro de personas de entre 10 y 19 años, y ha revelado que la adicción a Internet altera las redes cerebralesresponsables de la atención y la toma de decisiones, entre otros aspectos del desarrollo en adolescentes.
Si bien los resultados surgen de una revisión de investigaciones realizadas en países asiáticos, donde se estima que un 30% de las personas en esta franja de edad se consideran adictos a esta tecnología -frente a un 20,5% en Españapara la franja 14-19, según un informe del Ministerio de Sanidad de 2023-, estos pueden servir como guía para comprender el alcance problema y diseñar estrategias destinadas a mejorar la salud mental de quienes están a las puertas de la edad adulta.
INTERRUPCIONES EN LAS REDES CEREBRALES
Con base en 12 estudios de neuroimagensobre los efectos de la adicción a Internet en los cerebros de los adolescentes, la investigación de Max Chang e Irene Lee, del University College de Londres, observó cambios en la conectividad y señalización de las redes neuronales encargadas de controlar procesos importantes en la vida cotidiana de las personas con esta edad, como: la atención, la capacidad intelectual, la memoria de trabajo, la coordinación física y el procesamiento emocional.
En otras palabras, la revisión reveló que cuando los adolescentes realizaban actividades en las que intervenía esta “red de control ejecutivo del cerebro”, ciertas regiones neuronales presentaban interrupciones, no perceptibles en aquellos individuos que no padecían una adicción a Internet. No obstante, los investigadores señalan que “las respuestas actuales simplemente pintan una imagen inacabada que no necesariamente describe el uso de Internet como abrumadoramente positivo o negativo“.
La generación Alfa, que comprende a los nacidos durante la década de 2010, ahora adolescentes, ha sido la primera en nacer en un entorno completamente digital: para entonces, ya existían Facebook, Instagram y otras redes sociales que, sin duda, pueden haber influido profundamente en la construcción de su identidad.
Sin embargo, el corto recorrido vital de este grupo no permite todavía conocer a ciencia cierta cómo Internet afectará su desarrollo cognitivo. Lo que sí está claro es que los adolescentes poseen un cerebro más vulnerable que el de los adultos, y que por lo tanto, muchas enfermedades mentales, como la adicción, pueden aparecer durante esta etapa y tener consecuencias a largo plazo.
FALTAN MÁS DATOS, Y MÁS DIVERSOS
De acuerdo con lo que indica la revisión elaborada por los científicos Chang y Lee, la mayoría de investigaciones realizadas hasta el momento en este ámbito se han llevado a cabo en países asiáticos. Es por ello que, a falta de diversidad en la muestra, no sería correcto extrapolar los resultados a regiones occidentales del mundo, incluso cuando en estas también se han reportado casos de adicción.
En este sentido, no fue hasta 2014 cuando España introdujo datos sobre usos problemáticos de Internet (término utilizado en detrimento de “adicción”) en sus encuestas anuales sobre uso de drogas y alcohol en enseñanzas secundarias. Desde entonces, los datos han mostrado un aumento significativo en la utilización compulsiva de esta tecnología, alcanzando su punto máximo en el informe de 2021 y con mayor prevalencia entre las chicas.
Así, a pesar de que se necesitan más estudios para confirmar los efectos de la adicción a Internet en el comportamiento y futuro bienestar de nuestros adolescentes, los autores de la revisión insisten en que “comprender cómo y dónde afecta la adicción a Internet a la conectividad funcional en los cerebros de los adolescentes, así como replicar los estudios de resonancia magnética funcional con múltiples poblaciones, puede guiar futuras intervenciones terapéuticas y de salud pública a nivel mundial”.




