En México los hombres viven una crisis silenciosa en salud mental en todos los ámbitos, tanto en lo laboral como en lo personal. Especialistas la atribuyen a los estereotipos de la masculinidad, que los llevan a reprimir sus emociones y soportar exigencias, y advierten es momento de generar conciencia para evitar que escale y derive en situaciones graves, como el suicidio.
Según el Observatorio Mexicano de Salud Mental y Adicciones, en 2024 se atendió a 303 mil 356 personas por distintas condiciones de salud mental en el sector Salud, de las cuales 205 mil 336 fueron mujeres y solo 98 mil 20 hombres. La ansiedad prevaleció con 52.8 por ciento y la depresión con 25.1 por ciento.
Gran parte de la problemática se debe a la cultura de guardar silencio que tienen los hombres, explica en entrevista con Reporte Índigo, Humberto Charles-Leija, líder de investigación en organizaciones dentro del Instituto del Propósito y Bienestar Integral de la Universidad Tecmilenio.
“Es un tema que en muchos contextos ha sido tabú, porque a nivel cultural se ha planteado que las generaciones, sobre todo las actuales y anteriores, no han procurado su salud mental. No es algo de lo que se hablara. Aún existe la idea de que ‘los hombres no deben llorar’, o ‘hay que aguantarse como los hombres’, entre otras expresiones que los han limitado a procurar sus emociones, su bienestar desde el lado mental, de no sentir depresión o ansiedad, entre otros elementos de bienestar mental”, señala el entrevistado.
El especialista también resalta que ante el panorama, la situación de salud mental de los hombres es un foco rojo en el país, que de no tratarse puede derivar en suicidios.
En ese contexto, los datos que expone el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en su informe “Estadísticas a propósito del Día Mundial para la Prevención del Suicidio 2025”, revelan que en 2024, ocurrieron más de 8 mil 800 defunciones de personas de 10 años y más por suicidio en el territorio nacional, pero la tasa fue de 11.2 por cada 100 mil hombres, superior a la de las mujeres que llegó a 2.6 por cada 100 mil mujeres.
En 2024, se registraron 8 mil 856 suicidios en México, lo que equivale a una tasa de 6.8 por cada 100 mil habitantes. Este valor supera los de 2014 y 2019, cuando las tasas fueron de 5.1 y 5.6, respectivamente. Por grupos de edad, en los hombres, la mayor tasa correspondió al grupo de 30 a 44 años (18.8), seguida por la del grupo de 15 a 29 años (15.4)”, se informa en el documento del INEGI.
También se expone que de acuerdo con la ocupación de las personas fallecidas de 15 años y más, el porcentaje en la población que realizaba alguna actividad económica al momento del fallecimiento representó 73.1 por ciento de los suicidios, 41.4 por ciento en mujeres y 80.3 por ciento en hombres.
El trabajo también deteriora la salud mental masculina
De acuerdo con el especialista de la Universidad Tecmilenio, los hombres representan más las muertes por suicidio debido a estereotipos de género que obligan a reprimir emociones. Charles-Leija describe que en lugar de tristeza, la depresión en hombres suele manifestarse con irritabilidad, adicciones y conductas de riesgo.
Señala que, por ejemplo, junio fue el mes de la Concientización sobre la Salud Mental Masculina, pero que pocos lo saben, y que un factor importante es que el mercado laboral mexicano está asfixiando emocionalmente a los hombres. Las empresas –enfatiza– pagan la factura en silencio.
Según el estudio “El silencio emocional masculino frena la productividad en las empresas mexicanas” de la Universidad Tecmilenio, las normas de la masculinidad tradicional restringen el cuidado de la salud mental en México. El arraigado guión cultural de autosuficiencia y control emocional disuade a los trabajadores de buscar apoyo , lo que eleva el ausentismo laboral y consolida entornos donde el malestar se oculta de manera sistemática.
“El guión cultural exige aguantar la sobrecarga en total aislamiento, no quejarse y fingir indestructibilidad. La frialdad de los datos es contundente: el 70 por ciento de las corporaciones en México muestra una absoluta indiferencia ante el colapso mental de sus empleados varones al carecer de políticas para frenarlo, y el 42 por ciento ha descartado invertir en salud mental a corto plazo”.
De acuerdo con el estudio “Factor Wellbeing 2025 del Instituto del Propósito y Bienestar Integral (IPBI) de Tecmilenio”, los hombres “se están rompiendo por dentro” porque el sistema corporativo premia el hermetismo y castiga la vulnerabilidad. Ello trunca la toma de decisiones y destruyen la competitividad de los negocios.
Romper el estigma para mejorar el bienestar
El entrevistado destaca que la situación puede comenzar a subsanarse al generar conciencia sobre su gravedad y con la importancia correspondiente al bienestar.
“El bienestar de las personas es algo ignorado por las empresas, pero es una estrategia que beneficia a las organizaciones, a las cuales a veces se les ve como entidades que exprimen, cuando deberían ser entidades para el florecimiento de las personas. Al considerar el bienestar, con condiciones óptimas, se tiene mucha más productividad. También se contribuye a que se rompa ese estigma de que los hombres no deben pensar en su salud mental, lo que ayuda a generar conciencia que impacta de manera positiva a la sociedad y subsana esta situación con miras al futuro”, concluye Charles-Leija.