Los habitantes de la comunidad reportaron fétidos olores a “fosa o huevo podrido”, adormecimiento en labios e irritaciones tras el contacto ambiental con la sustancia
El descarrilamiento de un ferrocarril de carga en el municipio de Naco, Sonora, detonó una emergencia ambiental y de salud pública tras derramarse hidrosulfuro de sodio, un químico altamente reactivo que mantiene en incertidumbre a los pobladores del ejido Cuauhtémoc, la comunidad más cercana al punto del accidente.
A pocos días del percance, la preocupación entre los ejidatarios se intensificó debido a las precipitaciones pluviales registradas en la región, las cuales habrían reaccionado con la sustancia derramada.
Olor fétido y síntomas de intoxicación
Los testimonios de los residentes reflejan la falta de información inicial y el impacto directo en la salud de la población expuesta a los vapores químicos.
“Nos avisaron que se había derramado el ácido ese, que se había descarrilado el tren. Sí olía mucho, un olor bien feo como a fosa, a huevo podrido. De hecho, a mí se me durmió lo que es los labios”, relató Patricia Mendoza, vecina del ejido Cuauhtémoc.
Por su parte, Oscar Oliva, habitante y ganadero de la localidad, señaló la incertidumbre que prevalece respecto al impacto ambiental y en los animales de pastoreo.
“Andaban haciendo maniobras porque estaba la pipa… El día que se descarriló había llovido, otro día no llovió y al tercer día fue cuando cayó la lluvia grande. Tiene que existir la preocupación porque no sabemos exactamente la reacción; ellos nos pueden decir una cosa y la reacción puede ser otra. Anda el ganado ahí y sobre la reacción vamos a saber qué va a pasar”.




