Una empresa de diseño de exteriores de Valencia ha sido la responsable de resolver este reto logístico empleando una grúa y un camión góndola. Ejemplares como este pueden superar los 1000 euros.
Los jardines de muchos hogares pueden alcanzar la consideración de verdaderas obras de arte. El despliegue de flores, plantas y árboles que hacen sus propietarios confiere a sus casas un toque distintivo que incluso llega a ganar premios.
Algo menos habitual son los jardines que albergan piezas con valor histórico. Este es el caso de unos propietarios de Valencia que han plantado un olivo de medio milenio de antigüedad y 6 toneladas en su jardín.
Sin embargo, el hito no solo está en la edad del ejemplar, sino en la logística tras su traslado y replantado. Una hazaña que ha llevado a cabo la empresa de diseño de exteriores valenciana `Jardines con Vida´.
Un reto logístico
El ejemplar de 500 años de antigüedad fue escogido por sus propietarios directamente del vivero para colocarlo como pieza central de su jardín. Una decisión tomada para recuperar el espacio dejado por la caída de un pino anterior tras una tormenta.
Para su traslado, la empresa recurrió a maquinaria pesada con la que transportar el árbol de unos 6 mil kilos de peso. Todo un reto logístico para el que emplearon una grúa emplazada y un camión góndola hasta colocar el centenario ejemplar en su nuevo emplazamiento a 50 metros de la casa.
El precio del olivo
Adquirir uno de estos ejemplares no está al alcance de todos los bolsillos. El valor de un ejemplar de olivo mediterráneo depende de factores como su edad, el tamaño del tronco, su estado de conservación, la complejidad del transporte y su trasplante.
Los olivos más jóvenes se pueden comprar a los productores locales por un precio muy asequible. Sin embargo, los olivos centenarios pueden superar los 1000 euros. Un precio que asciende si se suman los costes de transporte o plantado.
Para los ejemplares milenarios, que llegan a pesar 10 toneladas, el precio se dispara por encima de los 10 mil euros, si se compran en origen. Una vez plantado, su valor se multiplica por diez.
Más allá de su estética, poseer este tipo de ejemplares tan longevos está cada vez más regulado por la administración. Un reto para su adquisición que también repercute en su precio en el mercado.




