En la política abundan los personajes que aparecen únicamente cuando se encienden los tiempos electorales. Los vemos desfilar por los medios, multiplicarse en las redes sociales y descubrir, de pronto, colonias y comunidades que durante años permanecieron fuera de su radar. Por eso, cuando encuentro a alguien que ha decidido recorrer el camino contrario, considero que vale la pena detenerme a observarlo.
Ese es, a mi juicio, el caso de Pedro Luis Morales Figueroa.
No es la primera vez que busca una oportunidad para competir por la presidencia municipal de Ahome. Tampoco es la primera ocasión en que decide someter su nombre al escrutinio de un proceso interno. Ya lo hizo rumbo a la elección de 2024, cuando participó en la contienda interna de Morena para la candidatura a la alcaldía. Aunque la definición favoreció a otro perfil, no desapareció del escenario político ni optó por el camino más cómodo: siguió caminando, trabajando y manteniendo presencia entre la gente. Esa perseverancia, en un ambiente donde muchos entienden la política como una carrera de oportunidades personales, dice mucho del tamaño de una convicción.

Hoy la historia vuelve a colocar su nombre en la conversación pública. Actualmente milita en el Partido Verde Ecologista de México y, como parte de la alianza política que integran Morena, el Partido del Trabajo y el Partido Verde, buscará participar en el proceso interno de Morena para convertirse en el coordinador de la Defensa de la Transformación en Ahome, posición que eventualmente definirá a quien abandere la candidatura a la presidencia municipal.
Lo he observado mantener un trabajo constante, silencioso y cercano, sin depender de los reflectores ni de la popularidad pasajera que ofrecen las coyunturas políticas. Mientras otros aparecen únicamente cuando las campañas están por comenzar, Pedro Luis ha preferido permanecer en el territorio, convencido de que la cercanía con la ciudadanía no puede ser un ejercicio temporal.
Vivimos tiempos en los que pareciera que la política se mide por el tamaño de una campaña publicitaria o por la capacidad económica para llenar de propaganda una ciudad. Pedro Luis representa otra lógica. Con recursos o sin ellos, continúa recorriendo colonias, visitando comunidades, escuchando personas y tendiendo la mano donde considera que puede ser útil. Esa constancia, más que cualquier discurso, termina definiendo el carácter de un político.
Su historia tampoco nació ayer. Es abogado egresado de la Universidad Autónoma de Sinaloa y realizó su servicio social en la Agencia del Ministerio Público del Fuero Común en Los Mochis. Complementó su formación con un diplomado en Auditorías Ambientales por la Universidad Politécnica de Sinaloa, pero su aprendizaje más importante, me parece, no provino de las aulas, sino del contacto permanente con la administración pública y con las causas sociales.

A lo largo de más de dos décadas ha ocupado responsabilidades diversas que le han permitido conocer el funcionamiento del gobierno desde distintos niveles. Fue abogado de la Procuraduría de la Defensa del Menor, la Mujer y la Familia; abogado litigante en materia penal; director de Organización Social de la Secretaría de Planeación y Desarrollo del Gobierno del Estado; auxiliar parlamentario en el Congreso del Estado; jefe del Departamento de Permisos y Licencias del Ayuntamiento de Culiacán; responsable de Estancias Infantiles en la entonces Secretaría de Desarrollo Social; jefe de Verificación y posteriormente encargado del despacho de la Procuraduría Federal del Consumidor en Sinaloa; además de jefe de la Coordinación Zona Sur de Profepa.
Desde 2019 se ha desempeñado como director jurídico de Red Fosin, A.C. y actualmente está en el Sindicato Nacional de Trabajadores, Obreros de la Industria y Asalariados del Campo, Similares y Conexos, conocido principalmente por su acrónimo SINTOIAC, adherido a la C.T.M.
A esa experiencia institucional se suma una intensa participación en campañas políticas en entidades como Baja California Sur, Nayarit y Sinaloa, donde ha trabajado en tareas de organización territorial y operación política. No se trata, por tanto, de un improvisado ni de un personaje surgido de la noche a la mañana. Es alguien que conoce el funcionamiento de la política desde adentro, pero que ha entendido que ninguna estructura sustituye el contacto directo con la ciudadanía.
Quizá por eso no siempre ocupa las primeras planas de los periódicos. Tampoco es un personaje que viva permanentemente bajo los reflectores. Pero basta recorrer las colonias populares y las comunidades de Ahome para descubrir que existe un sector importante de ciudadanos que sí lo conoce, que sabe quién es y que reconoce en él una presencia constante, mucho antes de que llegaran los tiempos de definiciones políticas.
En una época donde la autenticidad parece escasear, esa diferencia no es menor.
No me corresponde decidir quién debe gobernar Ahome; esa responsabilidad será siempre de la ciudadanía y de los mecanismos internos de los partidos. Lo que sí puedo hacer es reconocer cuando un actor político demuestra congruencia entre lo que dice y lo que hace. Y en Pedro Luis Morales encuentro precisamente esa coherencia que hoy resulta cada vez más difícil hallar.
La perseverancia suele confundirse con terquedad. Yo prefiero verla como una convicción que resiste el paso del tiempo. Quien vuelve a intentarlo después de las derrotas, quien continúa trabajando sin ocupar un cargo público y quien mantiene viva la cercanía con la gente cuando ya no hay campañas de por medio, envía un mensaje que merece ser analizado.
Pedro Luis Morales vuelve a levantar la mano. Lo hace convencido de que la mejor carta de presentación de un político no son los espectaculares, las campañas costosas ni las tendencias en redes sociales, sino la confianza que logra construir en las calles. Será Morena, junto con sus partidos aliados, quien defina finalmente a la persona que encabezará el proyecto en Ahome. Pero, independientemente del resultado, considero que Pedro Luis representa a esos políticos que siguen creyendo que la verdadera fuerza nace en el territorio.
Al final, serán otros quienes decidan su destino político. Pero hay algo que considero innegable: todavía existen políticos que prefieren el polvo de las comunidades al brillo de los reflectores, el diálogo directo antes que el discurso vacío y la constancia sobre la conveniencia. Pedro Luis Morales, guste o no su proyecto político, ha construido su trayectoria caminando junto a la gente. Y en estos tiempos, esa autenticidad también merece ser contada.




