La ausencia de Jesús Valdés: el silencio también es una forma de presencia

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

En la política, la ausencia no siempre significa retiro. A veces es una pausa estratégica, otras una etapa de recomposición y, en no pocas ocasiones, una forma silenciosa de medir los tiempos. En Sinaloa, donde la política se mueve tanto en los escenarios públicos como en los pasillos discretos del poder, el silencio de Jesús Valdés Palazuelos ha comenzado a generar una pregunta cada vez más frecuente: ¿dónde está?

No se trata de una interrogante menor. Valdés Palazuelos no es un actor marginal en la historia política reciente del estado. Fue diputado local, diputado federal y presidente municipal de Culiacán, cargos que lo colocaron durante años en una posición central dentro de la vida pública sinaloense. Su carrera, construida inicialmente desde las filas del Partido Revolucionario Institucional, lo convirtió en uno de los perfiles con mayor capacidad electoral en la región.

Quienes siguen de cerca la política local saben que hay políticos que viven del cargo y otros que viven de su capital político. Valdés pertenece a esta segunda categoría. Incluso sus críticos reconocen que posee algo que no se construye de la noche a la mañana: una base social que lo identifica, lo recuerda y, en muchos casos, lo extraña en la escena pública.

Su decisión de competir por el Senado bajo las siglas del Partido Verde Ecologista de México, aliado de Movimiento Regeneración Nacional, fue una señal clara de que su proyecto político no estaba terminado, sino en transformación. Aquella candidatura marcó una transición política que, aunque no se tradujo de inmediato en un nuevo cargo público, sí dejó claro que Valdés estaba dispuesto a reconfigurar su espacio dentro del nuevo mapa político nacional.

Hoy, mientras otras figuras que también dejaron el PRI han encontrado nuevas posiciones dentro de la estructura del Partido Verde —como Ricardo Madrid o Cynthia Valenzuela—, la discreción de Valdés resulta todavía más llamativa. No porque haya desaparecido de la política, sino porque ha elegido mantenerse fuera del ruido.

Pero en política, el silencio también comunica.

Y lo hace con mayor fuerza cuando los tiempos electorales comienzan a acercarse. Las elecciones de 2027 en Sinaloa empiezan a perfilarse como un proceso donde los partidos aliados del oficialismo tendrán que definir no solo estrategias, sino también liderazgos con capacidad real de competir.

En ese escenario, el Partido Verde aparece como una fuerza política cada vez más relevante. Lo que durante años fue visto como un partido acompañante hoy empieza a adquirir un papel propio dentro del equilibrio de poder regional. Y cuando un partido gana peso, inevitablemente surge la pregunta sobre quién puede encabezar sus aspiraciones mayores.

Ahí es donde el nombre de Jesús Valdés vuelve a tener sentido.

Porque, más allá de las coyunturas, hay algo que en política pesa más que las coyunturas: la estatura política. Y Valdés la tiene. La tiene por experiencia, por estructura territorial y por conocimiento del estado. No es un improvisado ni un recién llegado a las campañas; es un político que ha ganado elecciones, que ha recorrido municipios y que entiende las complejidades sociales y económicas de Sinaloa.

Sería ingenuo pensar que la carrera por la gubernatura ya está definida. En realidad, apenas comienza a dibujarse. Pero si el Partido Verde Ecologista de México decide jugar un papel verdaderamente protagónico en la contienda, necesitará algo más que presencia institucional: necesitará un candidato competitivo.

Jesús Valdés encaja en ese perfil.

No solo por su trayectoria, sino porque representa un tipo de liderazgo regional que todavía tiene eco en amplios sectores de la sociedad. En un estado donde la política se gana tanto en las urnas como en la cercanía con la gente, esa conexión social no es un detalle menor.

Por eso la pregunta que hoy circula en cafés, redacciones y reuniones políticas no es solo dónde está Jesús Valdés. La pregunta de fondo es otra: si su silencio es simplemente una pausa… o el preludio de un nuevo capítulo.

Como alguna vez escribió Octavio Paz, “lo que el silencio revela, a veces, dice más que las palabras”.

Y en política, los silencios largos casi siempre anuncian movimientos importantes.

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

Isaac Del Toro, rey del Tirreno Adriático: Es el primer ciclista mexicano que gana el Tridente

El ciclista mexicano Isaac Del Toro hizo historia al conquistar la Tirreno Adriático, una...

En Culiacán, detienen a dos civiles y aseguran armamento y vehículos robados

Elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, a través del Grupo de...

Muere en accidente Napoleón Becerra, candidato presidencial en Perú

Además de la muerte de Becerra, el accidente dejó tres personas heridas, dos de...

7 curiosidades del Joker que no sabías

El Joker es uno de los villanos más famosos y fascinantes del mundo del...

Entre WhatsApp y la justicia electoral: el riesgo de judicializar la vida privada

La política contemporánea ya no se juega únicamente en tribunas, sesiones legislativas o conferencias...

Eduardo Ortiz Hernández: cuando la experiencia vuelve a ponerse en el centro del debate rumbo a 2027

En la política mexicana, donde las coyunturas cambian con rapidez y los nombres aparecen...

En la UAS se dio la previsión antes de la tormenta

Hay decisiones administrativas que en su momento generan incomodidad, debate e incluso incomprensión. Sin...