Fue por medio de redes sociales que se hizo viral esta historia, que ya ha acumulado cientos de comentarios sobre la bondad humana
En un país donde la creatividad suele ser la respuesta más inmediata ante la carencia, la historia de Maya, una perrita mestiza en San Luis Potosí, escaló hasta convertirse en un fenómeno nacional, pues no es solo una historia sobre una mascota con discapacidad, es una crónica sobre el derecho a la salud animal, el impacto de la diabetes canina y cómo una familia mexicana desafió las limitaciones económicas con una botella de plástico, retazos de tela rosa y un sistema de arneses.
Maya no es una perrita común ya que su vida es un equilibrio constante entre la resiliencia y la disciplina médica. Además de haber perdido una de sus patas traseras, vive con un diagnóstico de diabetes mellitus, una condición que en los caninos exige un control riguroso de la glucosa, alimentación especializada y dosis diarias de insulina. Sin embargo, su mayor obstáculo no era la enfermedad, sino la pérdida paulatina de su movilidad, que amenazaba con dañar irreversiblemente su columna vertebral.
El milagro de la perrita Maya
La familia de Maya, encabezada por Leticia, se enfrentó a una realidad que viven miles de dueños de mascotas en México: el alto costo de la ortopedia veterinaria profesional. En el mercado nacional, una prótesis especializada o una silla de ruedas para perros de talla pequeña o mediana puede oscilar entre los 5,000 y 15,000 pesos, una cifra que compite directamente con los gastos médicos mensuales de un animal diabético.
Ante la imposibilidad de adquirir un dispositivo de grado médico, la familia decidió fabricar su propia prótesis utilizando una botella de plástico reciclada (cortada y moldeada para servir como soporte) y forrándola con tela suave para evitar raspaduras en el muñón, diseñaron una prótesis artesanal.
Ante la imposibilidad de adquirir un dispositivo de grado médico, la familia decidió fabricar su propia prótesis utilizando una botella de plástico reciclada (cortada y moldeada para servir como soporte) y forrándola con tela suave para evitar raspaduras en el muñón, diseñaron una prótesis artesanal.




