Lucas Pinheiro hizo historia en los Juegos de Milán-Cortina 2026 al obtener primer título olímpico invernal en la historia de Brasil
Lucas Pinheiro marcó uno de los grandes hitos del olimpismo al conseguir, en los Juegos de Milán-Cortina 2026 el primer título olímpico invernal de toda la historia de Brasil, tras ganar el gigante de esquí alpino, disputado este sábado 14 de febrero en la pista Stelvio de la estación de Bormio.
Pinheiro, nacido hace 25 años en Oslo, que empezó a competir como Lucas Braathen para Noruega -país para el que logró los primeros cinco de sus seis triunfos en la Copa del Mundo- y que desde hace dos lo hace para Brasil, forjó su sensacional triunfo gracias a la exhibición que lo situó como líder claro tras la primera manga. Y capturó el oro al cubrir ambos recorridos en dos minutos y 25 segundos, exactamente 58 centésimas menos que el suizo Marco Odermatt, gran dominador del deporte rey invernal, que no pudo defender título y saldrá de Italia con ‘sólo’ dos platas y un bronce.
Otro suizo, Loic Meillard, acabó tercero, a un segundo y 17 centésimas, y haciéndose acreedor a la medalla de bronce, al relegar al cuarto puesto a su compatriota Thomas Tummler, que, al igual que los anteriores, conservó la plaza que ocupaba tras la primera bajada en la nevosa Bormio.
Lucas Pinheiro bailó samba en la gélida Italia, hizo historia para Brasil -y en el olimpismo invernal- y, de paso, se tomó deportiva revancha con la federación noruega, para la que comenzó a ganar en Copa del Mundo a los 20 años, antes de anunciar de forma sorprendente su retirada del esquí, por desavenencias con la citada asociación, en Sölden (Austria) -el escenario de su primer gran triunfo-, justo antes del arranque de la temporada 2023-24. Poco después de haber ganado el Globo de Cristal de eslalon.
En marzo de 2024 anunció su intención de competir para Brasil, el país de su madre, y el 27 de octubre de ese año, de nuevo en Sölden, disputó su primera prueba como brasileño, un gigante que acabaría en cuarta posición. Ni siquiera mes y medio después, el 8 de diciembre, logró el primer podio en la Copa del Mundo para su nueva nación deportiva al acabar segundo el gigante de Beaver Creek (Estados Unidos).
Y esta temporada, en la que es segundo en la general de la Copa del Mundo -que lidera con inmensa holgura Odermatt-, marcó otro hito, el pasado 16 de noviembre, al lograr la primera victoria brasileña en la competición de la regularidad de esquí alpino al ganar el eslalon de Levi, en Finlandia.
Pinheiro, que en estos Juegos ejerció de abanderado brasileño junto a Nicole Rocha Silveira -competidora de skeleton- le acaba de dar la mayor alegría posible en estos Juegos a un país en el que el fútbol es, sin duda, el deporte rey; y que aún se está poniendo al día en las disciplinas no estivales. Lo hizo, además, destronando al gran Odermatt, acostumbrado a ganar en las tres modalidades en las que compite, que llegó a Italia en busca de tres oros, y que se tuvo que conformar con dos platas y un bronce.
En Italia, este sábado, se bailó samba. Brasil festejó a su primer campeón de invierno, que aún podrá marcarse unos nuevos pasos de danza el próximo lunes, jornada en la que, sin presión, podrá ‘doblar’ en el eslalon. De nuevo en Bormio.
La exhibición de Lucas en la primera manga fue, sencillamente, espectacular. Con el dorsal 1 y, de nuevo con una técnica impecable, reventó la carrera a las primeras de cambio. El resto de los especialistas pusieron aún más en valor la brillante puesta en escena del brasileño, y quienquiera que hubiese encendido el televisor sólo diez minutos después del arranque de la prueba, no daría crédito a lo que la clasificación le estaba mostrando.
Porque Pinheiro -segundo en la general de la Copa del Mundo, que domina clarísimamente Odermatt, y segundo en la clasificación de la disciplina, comandada también, aunque de forma menos clara, por el astro helvético- contaba, evidentemente, entre los favoritos. Pero nadie esperaba que entrase en la historia de una forma tan rotunda.




