STASAC: cuando el sindicato se convierte en empresa familiar

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

En 2020, Julio Duarte dijo con aplomo: “Tres años y me voy”. Cinco años después, no solo sigue al frente del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento de Culiacán (STASAC), sino que busca una tercera reelección en 2026. En política y en sindicalismo, pocas frases envejecen tan mal como una promesa de retiro.

Hoy, las denuncias en su contra no son simples rumores de pasillo: son reclamos públicos respaldados por cifras, rostros y nombres. En una manta expuesta frente al Palacio Municipal, los jubilados del STASAC exhibieron la nómina dorada de Duarte: su padre con un sueldo de 52 mil pesos, su esposa con 32 mil y su hijo con 16 mil.

Sumados, más de 2.3 millones de pesos solo en 2024, y eso sin contar lo que —afirman— “se roban” en la sombra.
El problema no se reduce al nepotismo descarado. Hay un rezago de entre 200 y 300 compañeros sin recibir su prima de jubilación desde hace años; algunos murieron esperando, sin que sus familias pudieran cobrar ese derecho. Mientras tanto, los recursos del sindicato se administran como si fueran caja chica de negocios personales: renta del salón de fiestas, venta de electrodomésticos, planes turísticos. Ninguna ganancia se refleja en beneficios para la base trabajadora.

Lo más grave es que hace más de cinco años no hay asambleas ni informes financieros. El STASAC ha dejado de ser un espacio de representación laboral para convertirse en un negocio blindado, cerrado a la transparencia y abierto solo para allegados. La dirigencia no dialoga: pone guardias para bloquear a los inconformes.

La historia de Duarte es un recordatorio de cómo ciertos liderazgos sindicales en México terminan pareciéndose más a cacicazgos familiares que a organismos democráticos. No importa el lema ni la ideología: cuando el poder se concentra, se pervierte. Y cuando se hereda, deja de ser poder sindical para convertirse en un feudo privado.

Febrero de 2026 será decisivo: la oportunidad para romper con nueve años de control personalista o para confirmar que, en el STASAC, la silla se queda en familia. El problema es que, si no hay auditoría ni intervención seria, los mismos que hoy dicen “tres años y me voy” seguirán ahí, cómodamente instalados… y cobrando.

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

Sheinbaum llama a que “no vean” TV Azteca; “censura y agresión a la libertad de prensa”, acusa la televisora

La presidenta Claudia Sheinbaum llamó este lunes a los ciudadanos a no ver la programación de...

Gobierno de El Fuerte realiza arborización en bulevar de la cabecera municipal

. El alcalde Gildardo Leyva informó que esta actividad marca el inicio de una serie...

Calles en mejores condiciones llegan al sector Capistrano con trabajos de reencarpetado

Las cuadrillas de Obras Públicas continúan llevando acciones de reencarpetado en distintos sectores de...

OMS eleva a 220 las muertes sospechosas por ébola en RD del Congo

Ante el avance del brote de ébola, el director general de la OMS, el...

Sinaloa: Cuando el poder deja de controlar la narrativa

Durante años, en Sinaloa la política se movió bajo una lógica sencilla: resistir el...

Golpe de timón o curso fijo hacia la tormenta

Claudia Sheimbaum está atrapada entre Trump, Rocha, los decretos de Washington, el TEMEC y...

América bajo la sombra del águila imperialista de Estados Unidos

Hay momentos en la historia en que los imperios dejan de hablar en voz...