El ataque habría sido perpetrado con armas automáticas y ha ocasionado más de un centenar de heridos. Se trata del mayor atentado en suelo ruso en quince años. El Estado Islámico ha reivindicado la autoría del atentado.
Un tiroteo en una sala de música en las afueras de Moscú este viernes por la tarde se ha saldado con al menos cuarenta muertos y más de cien personas heridas, algunas de ellas en estado muy grave. Así lo ha informado el Servicio Federal de Seguridad (FSB). Las agencias locales se han hecho eco de un comunicado del FSB, en el que afirma que “preliminarmente, como resultado del atentado terrorista en el centro comercial Crocus City Hall en estos momentos hay 40 muertos y más de cien heridos”, ha informado el servicio de prensa del FSB a las agencias locales. En el momento del ataque, el aforo de la sala era de aproximadamente 6.200 personas. En lo relativo al número de víctimas, se trata del mayor atentado en suelo ruso en quince años.
Al menos tres personas han irrumpido armadas y con ropa de camuflaje en el centro comercial, donde seguidamente ha tenido lugar una explosión y se ha declarado un incendio, según la agencia oficial RIA Nóvosti. En las imágenes colgadas por testigos oculares en las redes sociales se ve cómo varios hombres disparan contra la gente a su entrada en el centro comercial y los cuerpos de varias víctimas yacen en el suelo en un charco de sangre.
Tras el ataque, el Ministerio de Exteriores de Rusia ha alzado la voz ante la comunidad internacional para pedir una condena unánime de todos los países. “Toda la comunidad internacional está obligada a condenar este horrible crimen”, ha señalado María Zajárova, la portavoz de Exteriores, en su canal de Telegram. La diplomática ha destacado que Rusia ha recibido numerosas llamadas con condenas firmes del “sangriento atentado” que ha ocurrido “ante los ojos de toda la humanidad”.
Horas después del ataque el Estado Islámico ha reivindicado la autoría del atentado.
Antes de que eso ocurriera, una de las primeras reacciones llegó por parte de los Estados Unidos. Uno de los portavoces de la Casa Blanca, John Kirby, trasmitió sus condolencias a las víctimas del atentado y consideró que las imágenes del suceso son “realmente horribles y difíciles de ver”. Aprovechó su intervención, asimismo, para despejar las suspicacias que pudiera levantar el ataque, al afirmar que no hay indicios de que Ucrania haya participado: “No hay indicación alguna de que Ucrania o ciudadanos ucranianos estén involucrados”.
También Kiev negó su participación. Lo hizo a través del consejero del presidente del país, Volodímir Zelenski, Mijailo Podoliak. “Por supuesto que Ucrania no tiene nada que ver con el tiroteo o las explosiones”, escribió Podoliak en sus redes sociales. Podoliak se mostró asimismo convencido de que “los acontecimientos” que se están produciendo en Moscú “contribuirán a un incremento abrupto de la propaganda militar, a una militarización acelerada y a la expansión de la movilización” militar en Rusia.
Una semana antes de las elecciones presidenciales rusas del 15 al 17 de marzo, varias embajadas occidentales, incluida la de Estados Unidos, alertaron sobre posibles ataques terroristas en Rusia. En concreto, la embajada de Estados Unidos en Rusia había pedido el 7 de marzo a los ciudadanos estadounidenses que evitaran eventos multitudinarios en Moscú, como conciertos, porque había información de que “extremistas” planeaban algún tipo de ataque. Pese a esto, Kirby ha afirmado no tener indicios de este ataque específico.
El Ayuntamiento de Moscú ha decidido suspender todas las actividades masivas previstas el fin de semana en la capital rusa tras el ataque. “Tomé la decisión de suspender este fin de semana en Moscú todas las actividades masivas deportivas, culturales y otras”, ha escrito el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, en Telegram. La agencia de aviación civil ha asegurado que en los aeropuertos de la capital se habían extremado las medidas de seguridad, en respuesta a los ataques.




