A Luis Enrique

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

“Para ser buen periodista, se necesita ser buena persona”, cito a Ryszard Kapuscinski para recordar a Luis Enrique.

Es difícil describir y explicar el concepto de “buena persona”, pues siempre llevará una carga subjetiva, pero en la mía está él.

La generosidad, su empatía, su autocrítica, su inteligencia, su amor por la naturaleza y por la lectura, su comprensión a las compañeras y compañeros, el esfuerzo por creer que todo podía ser diferente, más humano y con más respeto hacia la naturaleza.

En definitiva, hay muy pocas personas que pueden reconocerse de esa manera recordando únicamente las pláticas y las acciones, como en 2013, cuando hablar de diversidad sexual era un tema tabú, pocas veces leído en las portadas de los periódicos, o cuando las asociaciones de protección y cuidado animal no tenían un eco. Ahí estaba Luis Enrique.

La mayoría lo recordamos por su prosa, la pulcritud de sus textos, sus grandes entrevistas para distintos diarios de circulación nacional, por sus columnas en El Debate y Fuentes Fidedignas.

Leer a Luis Enrique era necesario para comprender los enroques políticos, las confrontaciones dentro de partidos, las sucesiones gubernamentales, los nombres de quienes ostentaban en el poder. Tenía una precisión fina sobre esos temas, pero también cuando hablaba de la cotidianidad, de los grupos sociales a los que él comenzó a darles voz sin que se lo pidieran, solo porque él creía en esas luchas tan necesarias.

Ya Elena Poniatowska recordó a Luis Enrique como “el reportero metiche”, pero es importante decir que esa cualidad no se la quedaba para sí mismo. Trataba de compartir con quienes trabajamos con él esa misma pasión y forma de hacer periodismo.

Siempre preguntaba, cuestionaba a las reporteras y reporteros, aconsejaba, mejoraba los textos y enseñaba cómo, con quién y hacia dónde ir. 

A veces sus tareas eran difíciles, pero cómo aprender de periodismo si no se suda en este oficio, si no se abre al riesgo de hacer mal las cosas, si no se hace para las personas que nos leen y que creen que puede haber un cambio.

Sus luchas las transmitía hacia quienes lo acompañamos, nos enseñó y compartió hasta el momento en que cada una de nosotras y nosotros debía partir.

Sus palabras siempre fueron de amor, de atención, de apoyo, de agradecimiento, de reconocimiento y compañía.

Siempre harán falta más personas como Luis Enrique y agradezco que me haya tocado conocerlo.

Gracias.

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

Batman no siempre fue un superhéroe… y su historia original te sorprenderá

Todos conocemos al Caballero Oscuro que juró no quitar una sola vida. Pero pocos...

El molde invisible: sobre Propp, la imitación y el peso propio de una historia

Antes de escribir, uno lee. Y como lector cargué durante años una pregunta que...

Sesiona el Primer Colegio de Visitadoras y Visitadores de la CEDH Sinaloa 2026

Durante la reunión se dio seguimiento a las acciones desarrolladas por la Visitaduría General,...

El Fuerte invita a vivir la pasión mundialista con la transmisión del México vs. Inglaterra en la Plaza de Armas

El Gobierno Municipal instalará una pantalla en el Hemiciclo a Juárez para que las...

A partir del lunes 6 de julio habrá cierre del bulevar Pedro Infante por obras del nuevo puente

Para agilizar la construcción del puente sobre el Pedro Infante, durante el periodo vacacional...

Jesús Madueña sigue en gestiones incansables ante la Federación para resolver de fondo la situación financiera de la UAS

Su principal ocupación radica en resolver la problemática financiera que prevalece en la institución...

Elige Congreso a Juan Diego Aranzubia Iturrios como presidente de la Mesa Directiva

Al dirigir su primer mensaje, ya desde la presidencia de la Mesa Directiva, Aranzubia...