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martes, octubre 19, 2021

Mito o realidad: ¿El mejor sexo es entre parejas tóxicas?

¿Qué opinas del sexo entre parejas tóxicas? Hay quienes dicen que el vínculo sexual es sumamente intenso. Aquí lo que dice una experta.

Algo que muchas personas que están o estuvieron en una relación tóxica no confiesan por vergüenza o miedo a ser juzgadas, es que a veces, una convivencia conflictiva, se conjuga con un vínculo sexual sumamente intenso y es precisamente uno de los factores que hace tan difícil salir de esas dinámicas. ¿El mejor sexo es entre parejas tóxicas?

No estamos diciendo que todas las parejas tóxicas desarrollen una sexualidad exacerbada, y tampoco quiere decir que “intenso” sea equivalente a “placentero”, pero, es un hecho que en determinados escenarios los problemas emocionales de alguna de las partes o de ambas, pueden cobrar fuerza erótica y convertir al sexo en su propio “terreno de batalla”.

Esto explica por qué en ocasiones la química parece ir mucho más allá de lo meramente físico, llevándonos a un grado de obnubilación que comienza a tomar tintes muy similares a los de una adicción. Desgraciadamente, como está muy mal visto permanecer en una relación sólo porque nos hemos vuelto dependientes a una intimidad patológica, las personas no hablan del asunto y sienten que son las únicas a las que esto les pasa.

Entonces ¿pueden justificarse las relaciones de pareja disfuncionales cuando hay fuegos artificiales en la cama? ¿es verdad que el sexo es mejor dentro de una relación tóxica? Pues de hecho no. Aparenta serlo, pero en realidad se trata de una percepción subjetiva muy sesgada por la ambivalencia, el miedo y nuestros conflictos no resueltos con el pasado.

Mito o realidad: ¿El mejor sexo es entre parejas tóxicas?
Veamos cuatro posibles explicaciones de este fenómeno; normalmente cada caso aislado puede explicarse por la combinación de dos o más:

1.- Los celos pueden ser muy afrodisíacos

Aunque todos sabemos que los celos nunca son deseables ni saludables en una relación, también es verdad que muchas personas experimentan un placer oculto al sentirse deseadas por la pareja al grado de que ésta no puede evitar desplegar conductas territoriales y posesivas.

Quizá fuera de la alcoba las escenitas de celos nos parecen insoportables, pero a veces son justamente lo que enciende la pólvora de la pasión a puertas cerradas. El problema es que normalmente esta situación ni se concientiza ni verbaliza, lo que lleva a un círculo vicioso en el que las conductas celotípicas van incrementando como una forma inconsciente de intensificar los encuentros íntimos.

El problema con esta dinámica es que es insostenible y peligrosa. Va mucho más allá de una simple puesta en escena en el sexo y se convierte en una realidad constante que asfixia y desgasta todos los demás aspectos de la relación.

2.- Patologías que coinciden

Algunos trastornos de la personalidad tienen un complemento directo o “espejo patológico”, es decir, que algunas personas verdaderamente sacan lo peor de nosotros porque se amoldan perfectamente a nuestras áreas de oportunidad emocionales. Por ejemplo, un manipulador con un codependiente, un controlador con un irresponsable, un sádico con un masoquista, etcétera.

Cuando dos personas con trastornos complementarios inician una relación de pareja, la simbiosis entre ambos puede alcanzar niveles en los que se sienten irremediablemente atados el uno al otro, y eso puede influir también el terreno de la sexualidad cuando cada quien adopta un rol excesivamente rígido y lo lleva hasta sus últimas consecuencias.

3.- Sensación de transgresión

Cuando dos personas saben que tienen una relación que por cualquier razón es prohibida, peligrosa o límite, la adrenalina y el miedo fácilmente pueden sublimarse en forma de excitación y deseo sexual. Este es un rasgo que algunas parejas tóxicas comparten que aquellas persona que están inmersas en una situación de riesgo o en un amorío extramarital.

4.- Intensidad y ambivalencia emocional

Finalmente, el hecho de que muchas parejas tóxicas atraviesen una montaña rusa de peleas y reconciliaciones, puede hacer que se acostumbren a una marcada ambivalencia emocional, en la cual, después de cada discusión o ruptura viene un fuerte contrapeso de deseo y atracción mutua.

De hecho, casi todos hemos escuchado hablar de lo placentero que puede llegar a ser el “sexo de reconciliación” y eso como tal, no tiene nada de malo, el problema aparece cuando el sexo se convierte en una especie de “premio” por tener peleas cada vez más destructivas.

Si te sientes identificada con alguno de los puntos anteriores, es necesario que sepas que nada justifica que permanezcas en una relación que te está haciendo daño. La codependencia sexual puede llevarnos a confundir una relación de abuso con una novela rosa y eso pone en peligro nuestra autoestima e integridad. Si sientes que necesitas ayuda para superar algo así, no dudes en consultar un terapeuta.

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