Acusaron que, incluso la mayoría de ellos, fueron condicionados para no perder sus trabajos o beneficios laborales
Culiacán, Sin.- Más del 80 por ciento de los asistentes a la Marcha de por la Paz y la Concordia, son maestros, directivos, empleados administrativos y hasta alumnos. Fue un acto donde lejos de reflejar un disgusto social, dejó en claro la relación entre la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) y el Partido Sinaloense, ya que a pesar de anunciarse como un evento apartidista, el único orador fue el dirigente del PAS, Héctor Melesio Cuén Ojeda.
Así lo expresaron diputados integrantes de la 64 Legislatura, al señalar que incluso a muchas de las personas que marcharon son trabajadores de la Casa Rosalina, a quienes se les condicionó su trabajo y beneficios laborales para que se presentaran el pasado viernes a la manifestación.
Por su parte, el presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso, Feliciano Castro Meléndrez, señaló que el recurso humano de la universidad está siendo instrumento para defender intereses personales. Ya que lejos de defender la autonomía de la UAS, se inclina a la defensa del proceso legal que está enfrentando el rector Jesús Madueña y otros integrantes del Consejo Universitario.
“No es la autonomía lo que se está defendiendo, la autoridad pretende engañar a los universitarios como pretender engañar a la sociedad, están defendiendo situaciones personales”, aseguró Castro Meléndrez.
Asimismo, el presidente de la Comisión de Educación, José Manuel Luque Rojas, dio a conocer que los empleados universitarios están siendo hostigados para acudir a este tipo de actividades. Y es el mismo temor a perder su empleo, el que los obliga a presentarse.
Lejos de ser una marcha contra la violencia, es la misma Casa Rosalina la que está invadida de violencia contra sus trabajadores: “violencia laboral, violencia psicológica, violencia económica a los trabajadores”, criticó el diputado morenista.




