Aunque son la mayoría de la población, las personas negras sufren un racismo estructural con raíces que se remontan a la despiadada época de la esclavitud.
Hay cargos que dicen mucho de los males que afectan a los países que los instituyen: en Brasil, por ejemplo, hay una ministra de Igualdad Racial y una coordinadora general de Erradicación del Trabajo Esclavo.
La más reciente muestra de que puestos así son más que necesarios –en un país que un día quiso venderse como una ‘democracia racial‘– apareció la semana pasada, en un espeluznante video que evidenció cómo policías trasladaban un hombre negro, atado de pies y de manos, tras robar dos tabletas de chocolate en un supermercado de Sao Paulo.
“El terror del Estado contra los negros”
La imagen de los dos policías cargándolo como si fuera ganado y los gritos de dolor de la víctima conmocionaron a la sociedad brasileña, tristemente acostumbrada a episodios horripilantes de racismo en las portadas de los medios.
“Por eso siempre ese patrullamiento, esa vigilancia, sobre los negros. Son sospechosos hasta que se pruebe lo contrario y muchas veces, aun probando lo contrario, todavía serán castigados, incriminados, ofendidos y humillados. Es una muestra de que esto puede pasar con cualquiera de nosotros, es lo que la población negra teme las 24 horas del día. Es el terror del Estado contra los negros”, agrega.
“No admitiremos racismo”
Varios casos recientes en establecimientos comerciales han puesto en la mira a la red de supermercados francesa Carrefour, muy poderosa en Brasil.
A principios de mayo, una pareja negra fue agredida y humillada por presuntamente robar leche en polvo para su hija en Salvador (nordeste), y en 2020 y 2019 dos hombres murieron, uno por una brutal paliza de dos agentes de seguridad en un establecimiento de Porto Alegre y otro después de un policía lo mantuviese durante dos minutos inmovilizado en el suelo, mientras la madre del chico suplicaba para que lo soltase.
“Si quieren hacer esto en su país de origen, que lo hagan, pero en este país no admitiremos el racismo”, afirmó en una reunión ministerial.
“Nacemos como raza”
Todos esas agresiones fueron grabadas en video y divulgadas en las redes. Las imágenes causaron una gran crispación en su momento, con indignados comentarios de políticos, activistas y cibernautas con el racismo “estructural” presente en las entrañas de los ciudadanos, las instituciones y la sociedad brasileña. Pero nada cambia.
“No habría racismo estructural, si no fuese institucional. Todo, desde las pequeñas unidades de salud de los municipios hasta el Congreso o el Supremo, está llevado por el racismo, y va a operar así independendiente de declaraciones y legislación que busque castigarlo severamente”, agrega.
“La esclavitud no terminó”
La escena del hombre amarrado “deja claro que la esclavitud en Brasil no terminó”, dijo en una entrevista el padre Júlio Lancellotti, conocido por su trabajo social.
“Es una caso de pobrefobia, de racismo explícito”.




