El doctor y docente, integrante del Cuerpo Académico Vida Silvestre y Biología Molecular, advirtió que la curva epidemiológica del dengue siempre experimenta un repunte marcado al descender las temperaturas y disminuir las precipitaciones.
El escenario epidemiológico del dengue en Sinaloa se encuentra en un punto de especial atención ante la llegada de las semanas epidemiológicas 43, 44 y 45, estimadas históricamente como las más severas del año, consideró Israel Torres Avendaño.
El investigador de la división de Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas (FACINE) de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), mencionó que, a pesar de que el estado registra una tendencia general a la baja en comparación con periodos anteriores, es necesario no bajar la guardia debido a un inminente incremento en los contagios en las próximas tres semanas.
El doctor y docente, integrante del Cuerpo Académico Vida Silvestre y Biología Molecular, advirtió que la curva epidemiológica del dengue siempre experimenta un repunte marcado al descender las temperaturas y disminuir las precipitaciones.
Hasta la semana epidemiológica número 42 se han confirmado oficialmente 729 casos en Sinaloa. Sin embargo, el investigador estimó que la cifra estatal podría elevarse rápidamente por encima de los mil contagios e incluso duplicarse en los próximos días.
“A nivel nacional, la entidad se mantiene en los primeros lugares de afectación, ubicándose entre el tercer y cuarto puesto, únicamente por debajo de Sonora, Veracruz y Tabasco”, indicó. De acuerdo con los registros oficiales compartidos por el especialista, el serotipo 3 es el que ha causado el mayor impacto en la población sinaloense, acumulando además dos defunciones confirmadas en el estado.
Geográficamente, mencionó que los municipios de las zonas centro y norte concentran la mayor cantidad de contagios, sin omitir registros importantes en el sur, particularmente en Mazatlán, Escuinapa y El Rosario.
Respecto a las investigaciones que revelan los enigmas sobre el mosquito vector, Torres Avendaño explicó que los estudios globales y locales demuestran una aparente contradicción: “no existe una correlación directa entre la cantidad de mosquitos y el número de enfermos”. Como ejemplo, expuso que durante 2024 se vivió el escenario de dengue más severo en la historia pese a registrarse menores lluvias y una menor densidad de mosquitos.
En contraste, en el presente año se ha observado una disminución aproximada del 70% en la incidencia respecto a dicho pico histórico, por lo que una de las hipótesis científicas principales que maneja el cuerpo académico vincula este fenómeno con el tamaño y el sistema inmunológico del insecto: “Al finalizar la temporada de lluvias, las larvas padecen mayor estrés y escasez de alimento, lo que da origen a mosquitos adultos más pequeños y biológicamente más susceptibles a replicar y transmitir el virus”.
Entre las recomendaciones para la población ante la llegada de las tres semanas más críticas del año, el académico enfatizó el llamado a extremar precauciones individuales y colectivas para mitigar el impacto de esta enfermedad heterogénea y estacional, donde la única estrategia efectiva radica en romper el ciclo de transmisión mediante el control del vector bajo las medidas ya conocidas.
“El virus requiere cerca de dos semanas de incubación extrínseca dentro del mosquito para poder transmitirse; una vez que ocurre la picadura, el periodo intrínseco para que el ser humano manifieste los primeros síntomas oscila entre los 12 y 15 días”, finalizó.





