Ciudad de México.– El Senado de la República recibió una solicitud para autorizar el ingreso a territorio mexicano de 28 militares armados de Estados Unidos, quienes participarían en un programa de capacitación especializada dirigido a elementos de la Armada de México.
La petición, presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, contempla la llegada de integrantes del Equipo 4 de los Navy SEAL, una unidad de operaciones especiales de la Marina estadounidense, para impartir entrenamiento a 87 efectivos mexicanos.
De acuerdo con el documento enviado al Senado, las actividades forman parte del programa denominado Evento SOF 19: Adiestramiento de Operaciones Terrestres y Marítimas, previsto del 29 de octubre de 2026 al 15 de abril de 2027.
El entrenamiento se desarrollaría en el Sector Naval de Puerto Cortés, ubicado en Isla Margarita, Baja California Sur, y en el Centro de Adiestramiento Avanzado de la Armada de México, localizado en Donato Guerra, Estado de México.
Entre las actividades contempladas se encuentran técnicas de combate en espacios cerrados, medicina táctica, patrullaje urbano, detección de explosivos, operaciones de francotirador y abordaje de embarcaciones.
Los participantes mexicanos pertenecen a unidades especializadas de la Armada, entre ellas el Agrupamiento de Fuerzas Especiales, el Batallón de Fusileros Paracaidistas, el Batallón de Comandos Anfibios y la Unidad de Inteligencia Naval.
Según la solicitud, los militares estadounidenses ingresarían al país a bordo de una aeronave Hércules C-130 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, con armamento, municiones y equipo táctico necesario para las prácticas.
El objetivo del programa es fortalecer las capacidades operativas de las fuerzas especiales mexicanas y mejorar la coordinación en actividades de adiestramiento entre ambas naciones.
La autorización aún debe ser resuelta por el Senado, debido a que la Constitución mexicana establece que corresponde a esta cámara permitir el paso de tropas extranjeras por territorio nacional.
La solicitud fue turnada a la Comisión de Marina para su análisis, por lo que el ingreso de los 28 militares estadounidenses permanece sujeto a la aprobación legislativa.




