Escribimos esta columna por el valor de una conversación que merece ser escuchada y por las ideas que surgieron durante el encuentro entre Martha Yolanda Dagnino Camacho y Sylvia Myriam Chávez, en los micrófonos de Vibra Radio Guasave 89.7 FM, durante el programa Primero la verdad.
Sylvia Myriam Chávez no necesitó presentación para hablar de Martha. La conoce desde niña, sabe de dónde viene y recordó que su vocación de servicio comenzó mucho antes de que ocupara un cargo público. Primero fue la gestora de su natal Burrión, la mujer que ayudaba a los vecinos y buscaba respuestas para quienes acudían a ella; después llegaron las responsabilidades como síndica municipal, regidora y ahora diputada.
En ese recorrido hay una historia que Martha quiere poner sobre la mesa: la de una mujer que, según sostiene, no se formó en la comodidad de una oficina, sino caminando por las comunidades, escuchando a la gente y aprendiendo a tocar puertas.
Fue precisamente durante esa conversación donde Martha Dagnino expresó una frase que merece quedarse en la memoria de los guasavenses: “Quien no ama a su pueblo, no se ama a sí mismo”.
No es una frase menor. En tiempos en que la política suele llenarse de discursos prefabricados, esta expresión coloca el amor por la tierra como una responsabilidad que debe demostrarse con hechos. Porque amar a Guasave no consiste solamente en presumir sus tradiciones, recordar sus mejores tiempos o pronunciar su nombre en los momentos convenientes. Amar a Guasave significa preocuparse por sus comunidades, atender a sus familias, defender sus oportunidades y trabajar para que el municipio reciba lo que merece.
Martha no escondió su aspiración. Reconoció que le gustaría ser presidenta municipal, aunque aclaró que no está aferrada a esa posibilidad ni considera que un cargo sea la única manera de servir. Habló con la serenidad de quien sabe que tiene una vida personal, una familia y una trayectoria, pero también con la ilusión de hacer más por el lugar al que pertenece.
“Me gustaría servir a Guasave. Me encantaría hacerlo”, expresó.
Ahí está, quizá, la diferencia entre buscar un cargo por ambición personal y aspirar a él con la intención de poner la experiencia al servicio de los demás. Al menos esa es la convicción que Martha expuso ante los micrófonos: si tiene la oportunidad de gobernar, dedicará su tiempo y su esfuerzo al municipio.
Pero no se quedó en las buenas intenciones. Al hablar de su manera de trabajar, recordó una enseñanza que recibió durante su etapa profesional en Culiacán: insistir hasta conseguir las cosas. Un abogado le hizo entender que, ante una negativa, no basta con retirarse y dar por perdida una gestión. Hay que regresar, preguntar, insistir y tocar las puertas necesarias.
Martha bautizó esa lección con una expresión muy suya: “el recurso del enfadoso”. Es decir, no quitar el dedo del renglón hasta encontrar una respuesta.
La anécdota retrata su personalidad. Gestionar no siempre significa tomarse la fotografía con un funcionario ni anunciar que se presentó una solicitud. Gestionar es dar seguimiento, regresar las veces que sean necesarias y no descansar mientras exista una posibilidad de resolver el problema de alguien.
Durante la entrevista, Sylvia recordó el caso de una pareja con discapacidad a la que Martha ayudó a conseguir materiales para colocar un techo. Una historia sencilla, pero profundamente humana, que muestra cómo una gestión puede significar mucho para quienes enfrentan dificultades cotidianas.
También recordó otras ocasiones en las que acudió a ella para solicitar apoyo en favor de personas que necesitaban ayuda inmediata. Martha respondió que no hace falta tener un puesto público para tenderle la mano a quien lo necesita. La satisfacción de servir, dijo, es una recompensa que no depende de una investidura.
Martha sostiene que su experiencia le permite conocer las necesidades de las comunidades rurales y de la ciudad de Guasave. Como síndica, tuvo contacto directo con las localidades; como regidora, amplió su conocimiento de la administración municipal, y como diputada ha tenido la oportunidad de trabajar desde el ámbito legislativo y atender solicitudes de ciudadanos de distintos puntos del municipio.
En ese contexto llegó la declaración más contundente de la conversación: “Guasave ya no soporta experimentar. Tiene que entrar alguien que sepa, que conozca el tema, que sepa dónde están las cosas para ir a traerlas”.
La frase tiene una carga política evidente, pero también plantea una discusión necesaria. Guasave no puede conformarse con promesas que se olvidan después de las elecciones ni con administraciones que descubran sus problemas cuando ya están sentadas en la oficina principal del Ayuntamiento. El municipio necesita conocimiento, planeación, capacidad para gestionar recursos y voluntad para atender las demandas que se acumulan en sus comunidades.
Martha reconoce que nadie llega con una varita mágica y que los problemas no se resuelven de un día para otro. Sin embargo, asegura que la experiencia adquirida le permitiría comenzar con una idea más clara de lo que debe hacerse, a qué puertas acudir y qué programas pueden aprovecharse para conseguir recursos.
Su propuesta, en caso de llegar a la Presidencia Municipal, es convertirse en una gestora incansable y una presidenta municipal de tiempo completo, con un gobierno de puertas abiertas y disposición permanente para escuchar a los guasavenses. No una alcaldesa que espere a que la gente llegue hasta ella, sino una mujer que salga a las comunidades, conozca las necesidades y dé seguimiento a cada gestión.
En la entrevista también hubo espacio para hablar de la economía. Martha consideró que Guasave necesita facilitar la inversión, atender a los empresarios y evitar que los trámites burocráticos o los cobros excesivos terminen ahuyentando a quienes desean establecer negocios en el municipio. La agricultura y la actividad empresarial, señaló, son fundamentales para generar movimiento económico, por lo que considera prioritario escuchar a los distintos sectores productivos.
No se trata, explicó, de entregar un cheque en blanco a los inversionistas, sino de construir condiciones razonables para que las empresas puedan operar, crecer y generar oportunidades de empleo. Un gobierno municipal también debe entender que la atención social y el desarrollo económico no son caminos opuestos: ambos son indispensables para mejorar la vida de la población.
En cuanto a su trabajo legislativo, Martha informó que cuenta con 21 iniciativas propias, cuatro de ellas aprobadas, y que continúa impulsando propuestas que, según dijo, busca traducir en beneficios para los ciudadanos. Son datos que forman parte de su trayectoria y que deberán acompañar cualquier valoración sobre su desempeño público.
Porque en política no basta con decir que se conoce el camino. Hay que demostrar qué se ha conseguido al recorrerlo.
La propia Martha lo sabe. Por eso pidió a los ciudadanos observar la trayectoria, los resultados, la honestidad y la capacidad de quienes aspiren a gobernar Guasave. Esta declaración también debe leerse como una exigencia para todos los que busquen la confianza popular: el municipio no necesita solamente aspirantes entusiasmados con el poder, sino personas capaces de responder por sus decisiones.
La conversación con Sylvia Myriam Chávez dejó una imagen muy distinta a la de una entrevista fría de carácter político. Hubo recuerdos, afectos, anécdotas de ayuda y una historia familiar que explica, al menos en parte, el vínculo de Martha con su comunidad. Pero, sobre todo, quedó planteada una aspiración que tendrá que medirse frente a la ciudadanía y sus expectativas.
Martha Dagnino dice que está preparada para servir, que conoce las necesidades de Guasave y que, si resulta elegida, dedicará todo su tiempo y esfuerzo al municipio. Promete escuchar, gestionar, insistir y trabajar de la mano de la gente. La responsabilidad de convertir esas palabras en hechos, llegado el momento, será la verdadera prueba de su proyecto.



