Los legisladores Roxana Rubio Valdez y Jorge Antonio González Flores advirtieron que el estado no puede acostumbrarse a vivir entre homicidios, desapariciones, robo de vehículos, negocios cerrados y familias que tienen miedo de salir a las calles.
Culiacán, Sinaloa.- A dos años del inicio de la violencia que ha marcado la vida de Sinaloa, el Grupo Parlamentario del PAN advirtió que el estado no puede acostumbrarse a vivir entre homicidios, desapariciones, robo de vehículos, negocios cerrados y familias que tienen miedo de salir a las calles.
La coordinadora de la bancada panista, Roxana Rubio Valdez, señaló que el saldo de estos dos años no puede reducirse a una cifra, porque detrás de cada asesinato hay una familia, detrás de cada persona desaparecida hay una madre que sigue esperando y detrás de cada negocio que cerró hay empleos y familias que perdieron una fuente de ingresos.
Roxana Rubio señaló que, de acuerdo con el balance más reciente de los reportes periodísticos sobre la violencia en Sinaloa, se acumulan alrededor de 3 mil 700 homicidios dolosos, más de 4 mil 400 personas privadas de la libertad y más de 12 mil vehículos robados desde el inicio de esta crisis. A este saldo se suma el impacto económico: más de 5 mil empresas cerradas y alrededor de 27 mil empleos formales perdidos, de acuerdo con cifras de Coparmex.
Roxana Rubio señaló que uno de los saldos más dolorosos de estos dos años son los menores que han perdido la vida. Alrededor de 180 niñas, niños y adolescentes han sido asesinados durante este periodo. Entre ellos están Juan Alejandro, de apenas un año y cuatro meses; Alexa, de 7 años; Leidy, de 11; Alexander, de 9, y Gael, de 12 años.
“Los nombres y las edades de estos menores no deben perderse entre las estadísticas. Son niños que deberían estar creciendo con sus familias y no formar parte del saldo de una violencia que lleva dos años golpeando a Sinaloa”, lamentó.
En ese sentido, Roxana Rubio aseveró que después de dos años no basta con anunciar operativos o presentar cifras cuando las familias siguen viviendo con miedo. La seguridad tiene que sentirse en las calles, en las escuelas, en los negocios y en cada comunidad.
Por su parte, el diputado Jorge Antonio González Flores habló desde una preocupación personal por lo que está viviendo Culiacán. Señaló que le duele ver en lo que se ha convertido su ciudad, pensar en las familias que viven con miedo y, sobre todo, imaginar que sus propios hijos puedan crecer en un lugar donde salir, jugar o simplemente vivir tranquilos ya no sea algo que se dé por hecho.
El legislador del PAN afirmó que no quiere que sus hijos crezcan pensando que vivir con miedo es normal, ni que esta realidad termine convirtiéndose en algo cotidiano para una nueva generación de sinaloenses.
Consideró que este segundo aniversario también debe llevarnos a preguntarnos qué estamos haciendo para cambiar las cosas y qué más se puede hacer desde las instituciones para recuperar la seguridad y la tranquilidad que Sinaloa necesita.
Finalmente, Jorge González sostuvo que Sinaloa no puede resignarse a esta realidad y que es momento de tomar decisiones para cambiar el rumbo. Las familias merecen volver a vivir sin miedo y los niños merecen crecer en un estado donde la violencia no determine su manera de vivir.




