Durante varias semanas, Neil volvió a convertirse en uno de los animales más fotografiados de Tasmania. El joven elefante marino del sur, que ya ronda los 1.000 kilogramos (unas 2.200 libras), recorrió playas, estacionamientos y calles residenciales mientras atraía a cientos de curiosos y millones de visualizaciones en redes sociales.
Sin embargo, tras su última visita a tierra firme, el enorme mamífero regresó al océano, donde permanecerá hasta su próximo ciclo natural. Aunque su partida alivió momentáneamente la preocupación de las autoridades, los científicos creen que el verdadero desafío recién comienza: Neil todavía está lejos de alcanzar su tamaño definitivo.

Un visitante que ya es parte de Tasmania
Neil nació en 2020 en la costa sudeste de Tasmania, un hecho poco habitual para su especie. Los elefantes marinos del sur suelen reproducirse en la remota isla Macquarie, a unos 1.500 kilómetros al sur, pero él quedó asociado al lugar donde nació y desde entonces regresa varias veces al año a las costas cercanas a Hobart.
Cada visita despierta una enorme expectativa. Vecinos y turistas siguen sus recorridos, mientras videos del animal bloqueando calles, empujando conos de tránsito, observando viviendas o incluso moviendo una camioneta se vuelven virales.
Su popularidad llegó al punto de convertirlo en un verdadero símbolo local, con millones de seguidores que siguen cada una de sus apariciones en internet.
Por qué Neil seguirá creciendo
Aunque sus dimensiones ya impresionan, los especialistas remarcan que Neil todavía es un ejemplar joven.
Según el Departamento de Recursos Naturales y Medio Ambiente de Tasmania (NRE Tas), los machos adultos de elefante marino del sur pueden alcanzar hasta 3.600 kilogramos y medir cerca de cinco metros de largo, lo que los convierte en la especie de foca más grande del planeta.
Los especialistas advierten que Neil aún es joven y podría triplicar su tamaño cuando alcance la adultez (Crédito: Dra. Sophia Volzke)
Los científicos explican que durante sus permanencias en tierra los machos jóvenes desarrollan conductas que luego utilizarán para competir durante la época reproductiva. Como Neil vive prácticamente solo lejos de las colonias naturales de su especie, suele interactuar con objetos urbanos, desde bolardos hasta vehículos, como parte de ese comportamiento exploratorio.
El riesgo de la fama
La creciente popularidad del animal también despertó preocupación entre los especialistas.
Durante su última aparición, miles de personas acudieron a observarlo pese a las reiteradas advertencias para mantener distancia. Las autoridades recordaron que incluso un movimiento aparentemente lento de un animal de ese tamaño puede provocar lesiones graves.




