A días de que se volviera viral su caso, el estado de Tlaxcala carece de posicionamientos y acciones reales contra la violación del derecho a la privacidad y la dignidad de una persona miembro de la comunidad Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual y más (LGBT+), cuyos datos personales fueron expuestos en las páginas de redes sociales de diversos medios de comunicación.
El pasado lunes se viralizó en redes sociales la historia de una persona miembro de la comunidad LGBT+ que obtuvo su título universitario, expedido por la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UATx), en el grado de licenciade.
Su caso fue retomado en diversas plataformas de medios de comunicación, quienes difundieron la noticia sin censurar datos sensibles de esta persona, tales como el nombre, la carrera que cursó y, por supuesto, su identidad de género. Además de algunas fotografías que, aunque fueron editadas para censurar su rostro, en conjunto con los demás datos facilitaban su identificación.
Si bien algunas de las notas informativas publicadas en redes sociales definieron este hecho como “histórico”, no garantizaron espacios seguros en sus plataformas; lo que permitió que las notas se llenaran de comentarios y mensajes de odio y burlas en contra de esta persona a quien no se le pidió autorización para difundir su información personal.
A excepción de un posicionamiento compartido por la Oficina de Atención a la Diversidad Sexual de la Secretaría de Cultura (SC), el estado de Tlaxcala no cuenta con posturas reales en contra de la violencia cometida en contra de esta persona.
Lo que es más, un medio de comunicación utilizó su plataforma para asegurar que se aplicarían sanciones en contra de quienes dieron difusión a este caso, cuando el boletín del gobierno del estado de Tlaxcala solo hace el llamado a actuar con responsabilidad y ética sin mencionar, en ningún momento, la posibilidad de aplicar sanciones.
Por supuesto, al ser esta afirmación la que encabeza su publicación en redes sociales, nuevamente y contrario a la petición del exhorto que difundía, la sección de comentarios se llenó de burlas, mensajes de odio y violencia digital contra las poblaciones LGBT+.
A pesar de que en el mensaje de la Oficina de Atención a la Diversidad Sexual, compartido a medios de comunicación, menciona haber establecido contacto con la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), este organismo no había emitido ninguna postura sobre este caso hasta la tarde de este miércoles.
Mismo en el que, si bien se reconoce el derecho a la identidad de esta persona, no se cuestiona a los medios de comunicación que vulneraron sus derechos, ni se les emite un exhorto a no promover entornos de violencia digital.
Por su parte, la Universidad Autónoma de Tlaxcala, que fue la institución que expidió el título en respeto de la identidad de género de esta persona, tampoco ha compartido alguna postura en defensa de su derecho a la privacidad y contra la violencia digital.
En cuanto a la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala (UPET), tampoco ha emitido un exhorto a los medios de comunicación que compartieron la nota a emplear herramientas de perspectiva de género y derechos humanos; a pesar de que su página web coloca como misión fortalecer la ética periodística y el ejercicio responsable del periodismo en beneficio de la sociedad tlaxcalteca.
En un sondeo realizado por La Jornada de Oriente con periodistas y activistas de los derechos humanos, cuyas identidades solicitaron que fueran resguardadas, las opiniones coinciden en la falta de ética en los medios de comunicación al tratar temas relacionados con la violencia de género o contra las comunidades LGBT+.
Al respecto, acusaron que más que cumplir con una labor informativa, muchos medios de comunicación, principalmente aquellos que tienen las redes sociales como principal o única plataforma, tienden a difundir información sensible o privada sin la autorización de los involucrados.




