La necesidad económica de las universidades públicas de México es evidente, pero no vemos a sus funcionarios bajarse el sueldo, ni en las instituciones estatales, menos en las autónomas.
Estamos ante una crisis de la Burocracia Dorada de la SEP y de las Castas Divinas de las universidades, que permanentemente se trasladan a los trabajadores y profesores, negándoles sus derechos y su sueldo.
Esta realidad que se busca enredar con tribunales, con abogados, es el indicador de la descomposición de las relaciones en la “comunidad universitaria”, que hoy no existe.
Estamos ante “radicales de banqueta” y “burócratas élite” que niegan a las aulas como el epicentro de la vida universitaria. Son aquellos que compran un discurso que les beneficia y les garantiza una ganancia inmediata y concreta en un Fideicomiso que tanto unos como otros saben que es un fraude.
Las Pensiones Laborales se perdieron en 2007 en medio de la “Guerra del Narco” de Felipe Calderón Hinojosa, y en el caso de Sinaloa, la Reforma a la Ley Orgánica después de 15 años de lucha se ha hecho con las patas por Feliciano Castro Meléndrez y Ruben Rocha Moya -que como funcionario Público se niega a ser etiquetado-, los mismos que ahora salen de héroes de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
Todas las universidades están en crisis, pero no quieren resolverlo ajustando el cinturón los de arriba, quieren mantener sus privilegios, mientras las instituciones de hunden en la desigualdad y el manejo discrecional de los recursos, ante esta realidad, el movimiento universitario debe enfocarse:
- Reforma Nacional de la Educación Superior
- Fin de las Acreditaciones y Certificaciones
- Basificación de todos los maestros de Asignatura
- Recuperación de la Pensión Laboral y fin de las AFORES
- Reforma a las Leyes Orgánicas de las Universidades, eliminar la Reelección y garantizar el Sufragio Efectivo contado por la comunidad.




