Como nos habías soñado

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Hace tiempo me llegó por WhatsApp un poema supuestamente escrito hace 220 años durante la epidemia de la peste de 1800 por K.O’Meara.

Otras versiones afirmaron que los versos fueron escritos en 1869, otros dijeron que el autor era Mario Benedetti y unos más afirmaron que el poema fue escrito por un poeta persa anónimo.

Luego surgieron unas voces que lo atribuían a Luís Landriscina.

Al parecer las redes sociales se han encargado de unir dos poemas de dos autores contemporáneos distintos.
En ambos casos los poemas han sido atribuidos a orígenes remotos, de hace dos siglos en tiempos de la peste.
Sin embargo, Kitty O´Meara y Alexis Valdés se han atribuido su autoría.

No obstante, sobre la parte cuya autoría se adjudica Kitty O’Meara todavía me inspira dudas porque existe una versión que precisa que el poema fue tomado de “La historia de Iza”, segunda novela de Grace Ramsay escrita en 1869, pseudónimo de la escritora católica Kathleen O’Meara.

En este video les muestro el poema que compartió el sábado 21 de marzo de 2020 el actor, humorista y presentador cubano radicado en Miami, Florida, Alexis Valdés, bajo el título de “Esperanza”.

El poema “Y la gente se quedaba en casa” que se ha atribuido Kitty O’Meara, una maestra jubilada que vive en Wisconsin, Estados Unidos, existen versiones que sostienen que en realidad fue tomado de la obra de Kathleen O’Meara, también conocida bajo su seudónimo Grace Ramsay, quien escribió el libro “la historia de Iza” precisamente en 1869.

Era su segunda novela.
Curiosamente las dos escritoras tienen nombres similares pero sus vidas están separadas por dos siglos.

Grace Ramsay es el pseudónimo que usaba durante la era victoriana tardía, la escritora y biógrafa católica irlandesa-francesa Kathleen O’Meara.

Ella era corresponsal en París de The Tablet, una revista católica que mantiene su liderazgo en Inglaterra.
En la época que supuestamente se escribió este poema en Irlanda había epidemias de fiebre tifoidea, cólera y disentería.
“La historia de Iza” aborda la lucha de los patriotas polacos contra la ocupación rusa, austriaca y alemana.

El libro compara la situación polaco-rusa con la situación irlandés-británica y alaba la revuelta de una pequeña nación contra un vecino poderoso.
Los dos poemas valen la pena.

“Y la gente se quedaba en casa”

Y la gente se quedó en casa.
Y leyó libros y escuchó.
Y descansó y se ejercitó.
E hizo arte y jugó.
Y aprendió nuevas formas de ser.
Y se detuvo.
Y escuchó más profundamente.
Alguien meditó.
Alguien rezó.
Alguien bailó.
Alguien se encontró con su propia sombra.
Y la gente empezó a pensar diferente.
Y la gente se curó.
Y en ausencia de personas
que viven en una peligrosa ignorancia,
sin sentido y sin corazón.
Incluso la tierra comenzó a sanar.
Y cuando el peligro terminó.
Y la gente se encontró de nuevo,
lloraron por los muertos.
Y tomaron nuevas decisiones.
Y soñaron nuevas visiones.
Y crearon nuevas formas de vida.
Y curaron completamente la tierra,
Justo cuando ellos fueron sanados.

“Esperanza”

Cuando la tormenta pase
Y se amansen los caminos
y seamos sobrevivientes
de un naufragio colectivo.

Con el corazón lloroso
y el destino bendecido
nos sentiremos dichosos
tan sólo por estar vivos.

Y le daremos un abrazo
al primer desconocido
y alabaremos la suerte
de conservar un amigo.

Y entonces recordaremos
todo aquello que perdimos
y de una vez aprenderemos
todo lo que no aprendimos.

Ya no tendremos envidia
pues todos habrán sufrido.
Ya no tendremos decidia
Seremos más compasivos.

Valdrá más lo que es de todos
Que lo jamás conseguido
Seremos más generosos
Y mucho más comprometidos

Entenderemos lo frágil
que significa estar vivos
Sudaremos empatía
por quien está y quien se ha ido.

Extrañaremos al viejo
que pedía un peso en el mercado,
que no supimos su nombre
y siempre estuvo a tu lado.

Y quizás el viejo pobre
era tu Dios disfrazado.
Nunca preguntaste el nombre
porque estabas apurado.

Y todo será un milagro
Y todo será un legado
Y se respetará la vida,
la vida que hemos ganado.

Cuando la tormenta pase
te pido Dios, apenado,
que nos devuelvas mejores,
como nos habías soñado.

La música de fondo al iniciar el video es parte de la melodía “Recuerdos como diamantes” de Charlie Peacock y en la poesía es “Una miniatura para un piano roto” de Ella Joy Meir.
Espero que pronto superemos este espacio de tiempo en que vivimos presos de la incertidumbre y el temor a un enemigo desconocido que amenaza con robarnos la vida.
Ya nos quitó la tranquilidad, pero no la esperanza.
Cuando originalmente escribí esto me refería a la pandemia del COVID-19, ahora me refiero a la narcopandemia.
No hay que olvidar que cuando el pescador no puede salir al mar, utiliza el tiempo para reparar sus redes.

El video en el siguiente enlace:

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