Averigua cuál es el perfil de los compradores compulsivos, algunos casos famosos y qué opciones hay para superar este problema

Comprar de forma compulsiva puede parecer divertido o envidiable, sin embargo, detrás de esta conducta puede haber un trastorno que llega a afectar severamente la vida de las personas, tanto a nivel financiero, como personal.

Hay casos de compradores compulsivos famosos como Mary Todd Lincoln, esposa del presidente estadounidense Abraham Lincoln, quien era severamente criticada en su época por comprar de forma excesiva en Manhattan, se dice que era adicta a los guantes e incluso se le ha considerado la Imelda Marcos victoriana.

Imelda Marcos, exprimera dama de Filipinas, fue muy conocida por sus gastos estratosféricos. Cuando el gobierno de su esposo llegó a su fin huyó a Hawái dejando atrás entre mil y tres mil pares de zapatos y más de 800 carteras.

Los hombres no están exentos, es el caso de William Randolph Hearts cuyo apetito por comprar obras de arte y antigüedades era insaciable llevándolo casi a la quiebra.

Si te perdiste la primera parte de este artículo, léelo aquí:

Compras compulsivas en la pandemia: el origen de un problema potencialmente peligroso

En +Dinero entrevistamos a la Dra. Gabriela Orozco Calderón, jefa del laboratorio de la Facultad de psicología de la UNAM, para conocer el trasfondo de las compras compulsivas en un momento de la historia donde el aislamiento y el auge del comercio electrónico pueden ser los ingredientes de la tormenta perfecta para algunas personas.

De acuerdo con la especialista, tanto mujeres como hombres son proclives a esta conducta compulsiva:

“Cuando hablamos de lo compulsivo e impulsivo como patología, podemos decir que se presenta igual tanto en varones, como en mujeres. Ellas tienden a comprar más objetos que tienen que ver con la belleza (cosméticos, ropa, zapatos, artículos para el hogar) y ellos adquieren más aparatos eléctricos, consolas, juegos de video, accesorios para el coche, aunque también ropa zapatos y música. Eso va a depender mucho de la edad, los estereotipos sociales y las enseñanzas que haya recibido la persona a lo largo de su vida”, explica.

Tipos de compradores compulsivos

De igual forma, la especialista señala que en el ámbito de las compras compulsivas se pueden identificar patrones específicos:

Patrón emocional: personas que compran en función de su estado de ánimo, es decir, se premian cuando están muy contentos o compran para dejar de sentirse mal.

Patrón básico: compran artículos relacionados con las necesidades básicas de todos los días, pero de forma exagerada.

Patrón social: son individuos cuya motivación para comprar es la convivencia o la Socialización.

Patrón de autocompra: en este caso la persona compra y ni siquiera sabe porqué, aunque la realidad es que busca subir su autoestima.

Lo anterior nos confirma que hay un vínculo muy fuerte entre las enfermedades psiquiátricas, la depresión y las compras. El factor emocional es clave en las finanzas personales y a pesar de que todos en algún momento de la vida nos pasamos con el tarjetazo o nos emocionamos comprando en las ofertas, hay un punto en el que eso se convierte en hábito y salir del círculo vicioso por uno mismo se torna muy difícil.

Opciones y estrategias disponibles de ayuda para los compradores compulsivos

Un comprador compulsivo requiere apoyo profesional de psicólogos expertos en adicciones o de psicólogos congnitivo-conductuales.

“Pueden ser terapias grupales o individuales donde se pueda generar una consciencia individual y poner en práctica estrategias que sean capaces de limitar ese comportamiento compulsivo. En casos extremos, a parte de la terapia los individuos pueden necesitar un tratamiento farmacológico, el cual solo puede brindar un psiquiatra o neurólogo. Lo que se le administra son medicamentos que actúan en los sistemas neuroquímicos (dopamina, serotonina). En ese sentido, se ha visto que funcionan los antidepresivos y los medicamentos antagonistas de ciertos neurotransmisores”, aseveró la Dra. Gabriela Orozco.

Algo que también se trabaja con estos pacientes es la llamada higiene de vida que consiste en impulsarlos a hacer otras actividades estimulantes, pero más positivas para la persona, como el ejercicio de forma cotidiana.

“Al final, el psicólogo es el profesional que le generará un programa exitoso y una serie de estrategias que el comprador compulsivo pueda llevar a cabo para que no tenga recaídas. Este es un tema complicado, pero sin duda tiene solución y manera de tratarse”, finalizó.

Si tú sientes que de alguna forma el impulso de comprar te está ganando, puedes poner en práctica algunas opciones preventivas que también sugieren los expertos para dejar de asociar las compras con el ocio o el éxito con la obtención de objetos a modo de recompensa:

- No ir de compras en un estado eufórico o ansioso.

- Llevar una lista si vas al super y apegarte a ella.

- Al ir de compras, lleva el dinero justo y evitar cargar con la tarjeta de crédito.

La pandemia nos ha puesto a todos en una situación emocional difícil, es normal que busquemos válvulas de escape, pero recuerda que hoy más que nunca es necesario buscar tu bienestar. Si sientes que las cosas empiezan a salirse de control, considera las alternativas que tienes disponibles.